Radiografía
La odisea de aparcar en la playa
Durante un buen día de verano, cerca de 80.000 personas acuden al centenar largo de arenales con que cuenta Cantabria. Hay espacio de sobra para extender la toalla pero, en cambio, suele escasear el necesario para dejar el coche
Santander
Fue todo un anticipo del verano: las altas temperaturas que se registraron en la segunda quincena de mayo pusieron a Cantabria a sudar, con los ... termómetros marcando más de 30 grados. Tuvo la duración suficiente como para que se la considerase, de forma oficial, una ola de calor, y también para que mucha gente se decidiera a sacar del armario la toalla y el bañador para acercarse a la playa.
Para quienes tienen esa afición, la región es un verdadero paraíso, con un centenar largo de arenales, cada uno con sus características y peculiaridades, que suman 9,3 millones de metros cuadrados, espacio de sobra para que los cántabros disfruten del sol y el mar sin agobios, y suficiente para compartir con los miles y miles de visitantes que llegan cada verano.
En esas semanas de vacaciones en que se multiplica la población, el reto no es encontrar un hueco donde extender la toalla, sino llegar hasta la arena: la falta de plazas de aparcamiento puede convertir lo que debería ser una tranquila jornada de playa en toda una odisea.
Un día espléndido de verano llega a reunir a cerca de 80.000 personas en las playas cántabras –exactamente, 75.898–. No es un cálculo hecho a la ligera, sino el producto de un estudio del Servicio de Cartografía y SIG del Gobierno regional, con estimaciones a partir de ortofotos tomadas en vuelos realizados el 27 de julio de 2014, domingo. En conjunto, conseguir que todo este público playero llegue al lugar elegido y aparque su vehículo parece un complicado ejercicio de logística, y lo es, teniendo en cuenta que no se distribuye de forma homogénea por la costa, sino que tiende a concentrarse en determinadas áreas, generalmente situadas cerca de las localidades más pobladas durante el verano.
Para los ayuntamientos costeros la cuestión del estacionamiento se convierte en un quebradero de cabeza durante la temporada estival, conscientes también de que el número de plazas es difícilmente ampliable por cuestiones urbanísticas o medioambientales. Las exigencias son estrictas, sobre todo en zonas de alto valor paisajístico y de conservación, así que la solución no parece fácil y al veraneante le toca armarse de paciencia o resignarse a dar un paseo mayor del deseado antes de quitarse la ropa.
Piélagos
El autobús vuelve a llegar a Valdearenas y Canallave
Cualquiera que frecuente en verano las playas de Valdearenas y Canallave ha visto las hileras de coches aparcados a lo largo de toda la carretera del pinar, hasta desembocar en un aparcamiento en el que reinaba la ley de la selva y, a partir de ahí, vehículos tirados en cualquier parte, incluso encima de una duna. Esa imagen, como explica el alcalde de Piélagos, Carlos Caramés, ha desaparecido.
El enorme arenal, dividido en dos playas, puede concentrar a unas 2.000 personas, que deben repartirse los 700 aparcamientos que hay (entre el parking de la entrada al pinar y el de abajo). La clave para evitar el caos fue restablecer en 2024 el servicio de vigilancia y reforzar el de Policía, para impedir que los vehículos estacionasen de forma irregular. Esa organización hizo posible recuperar la fluidez del tráfico, pero dificultaba el acceso a la playa a todos los que querían ir. La solución fue recuperar el servicio de autobús, suspendido en su día por la imposibilidad de maniobrar entre tanto desorden. «Ahora, con un servicio reforzado, pueden utilizarlo los vecinos de Santander, quitando esa carga de vehículos, e incluso los de Liencres y Mortera».
Caramés habla de una mejora progresiva, empezando por la próxima reconstrucción del parking de entrada al pinar y el desarrollo de un parking disuasorio en Liencres, un proyecto para el que ya se están colocando cámaras con el fin de analizar el flujo de vehículos y dotarlo de las dimensiones adecuadas. Además, el Ayuntamiento de Piélagos tiene intención de colocar pantallas en las carreteras de acceso a la zona que informen de la ocupación de los aparcamientos de la playa, que evitarán vueltas inútiles.
En las próximas semanas está también previsto que entre en servicio un parking de 90 plazas en el pueblo de Liencres, al que habrá que sumar, ya para la próxima temporada, otro, subterráneo, que se abrirá en la plaza, también gratuito. Desde allí, los visitantes podrán tomar el autobús que los baje a la playa.
Santander
Playas bien comunicadas y opciones de acceso
Pese a tratarse de la localidad con mayor carga de población, acercarse a alguna de sus playas no tiene por qué complicarse en exceso, siempre y cuando se tengan en cuenta las posibilidades. En una ciudad como Santander, de tamaño y distancias manejables, las buenas comunicaciones son su mayor baza: paseos marítimos, carriles bici, amplias zonas de aparcamiento y, sobre todo, un servicio de transporte urbano, ofrecen alternativas.
Si la opción es el coche, la suerte no sonreirá a todos los que pretenden estacionar junto a la playa, aunque en las zonas más próximas a El Sardinero y la bahía lleguen a contarse 4.500 plazas gratuitas. El aparcamiento de El Camello y el de los Campos de Sport (cuando no está ocupado por ferias, circos o festivales) ofrecen el mayor desahogo junto a los arenales urbanos.
Noja
El municipio que multiplica su población y sus coches
Cada verano, el caso del súbito y brutal aumento de población de Noja vuelve a periódicos y televisiones: no es para menos, con un gran salto de los menos de 3.000 habitantes con que cuenta en invierno a los 100.000 que se estima que pueden juntarse en julio y agosto. Y de la misma forma que se multiplican las personas, lo hacen los vehículos.
«Problemas de aparcamiento podemos tener un mes, sólo una parte de la temporada estival –asegura la alcaldesa, Mireia Maza–, y no es en todo el municipio, sino en las áreas más abarrotadas». Reconoce que en el Ayuntamiento han estudiado la posibilidad de construir un parking cerca de la zona de playas, pero no han encontrado parcelas para hacerlo. «Podríamos hacer un aparcamiento disuasorio en la entrada del municipio, pero teniendo en cuenta que hay calles donde se pueden encontrar plazas que están más cerca no creo que la gente quiera dejar el coche en un parking que luego les obligue a caminar 20 o 25 minutos».
Hay que tener también presente que Noja dispone de kilómetros de arenales, de ahí su atractivo para quienes han adquirido su segunda residencia en el municipio, con lo que hay posibilidad de elegir. El casco urbano es siempre el área más congestionada, mucho más si el día soleado coincide con algo más o menos extraordinario, como el mercadillo de los miércoles.
Noja, apunta Maza, dispone de ordenanza limitadora de aparcamiento (OLA), con una zona verde que está delimitada en horario, reservada para los vecinos, quienes pagan el impuesto de circulación en Noja, que también pueden aparcar en zona azul, a la que tienen acceso quienes poseen una segunda vivienda en el municipio, con un coste de menos de 50 euros al año. Y el resto debe pagar por aparcar.
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Ribamontán al Mar
A la espera de construir un parking subterráneo
Las playas de El Puntal, Somo y Loredo componen una tira continua de arena de casi ocho kilómetros de longitud, la más grande de toda Cantabria, y en un buen día de verano pueden acoger a cerca de 10.000 bañistas. Buena parte de quienes eligen El Puntal llegan hasta allí en lancha o barco, y no se puede hablar de problemas de aparcamiento porque no hay (aparcamientos), aunque queda para otra ocasión ocuparse de las complicaciones para fondear embarcaciones.
Encontrar dónde estacionar un vehículo en la zona urbana de Somo puede ser una tarea ardua en verano. La implantación de la OLA no ha supuesto una solución al problema, y hay que confiar en la fortuna para aparcar cerca de la playa. Además, este contrato actualmente está caducado y se desconoce si entrará en vigor el día 15 de junio como estaba previsto. Lo habitual en esta localidad es conducir hasta la zona alta del pueblo, donde también hay limitación, para conseguirlo, aunque en las peores jornadas se puede acabar en Latas buscando sitio.
El Ayuntamiento de Ribamontán al Mar barajó la idea de construir un parking subterráneo en la plaza, un proyecto que finalmente no se acometió. Posteriormente ha encontrado otra parcela, en las inmediaciones del Hotel Bemon. En este espacio hay previsto un proyecto, que está todavía sin desarrollar, que incluiría dos plantas en altura y una subterránea.
Más al fondo, Loredo, ofrece lo que tiene: aparcamientos en las calles que no siempre pueden dar cabida a todos los que eligen esa playa. La campa de Latas, cuando no está ocupada por la celebración de alguna actividad, ofrece una alternativa.
La solución que se ha encontrado para la playa de Langre es distinta: el Consistorio ha impedido el aparcamiento en cordón a los lados de la carretera, con el objetivo de que el tráfico no se vea entorpecido, y ha dado permiso a los propietarios de prados de la zona para que los transformen en aparcamientos de verano y hagan negocio.
Suances
Aparcamientos pendientes de un nuevo Plan General
Aunque su caso no sea comparable al de Noja, Suances también ve crecer de forma notable la cifra de habitantes cada verano, pasando de 9.100 vecinos a 40.000. «Está de moda», afirma el alcalde, Andrés Ruiz Moya, que también es consciente de las consecuencias que eso tiene para el tráfico y los aparcamientos. «Tratamos de paliar el problema con aparcamientos disuasorios, a la espera de que el nuevo Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) nos permita la construcción de nuevos aparcamientos», señala el regidor.
El de La Rasa, con capacidad para unos 200 vehículos, y situado en la zona de la residencia de mayores, es uno de los principales, con el inconveniente de que obliga a dar un paseo de veinte minutos para llegar hasta la playa. Otro de esos espacios es el de La Ribera, un gran aparcamiento que da servicio a unos 1.700 vehículos, y otro, algo menor, el que se encuentra en el Espadañal, con cabida para unos 500. «El futuro ascensor inclinado también resolverá el problema, porque los visitantes podrán dejar el coche en la zona del pueblo, en donde hay más opciones de aparcamiento, y bajar. La orografía condiciona, porque hay un desnivel aproximado de 200 metros del pueblo a La Ribera, y aunque se han facilitado vías y caminos, es un problema, sobre todo para la gente mayor».
En estas circunstancias, poner en marcha la OLA «es la prioridad», que podría empezar a funcionar este mismo verano. «La adjudicataria tiene quince días para presentar la última documentación, y si el resto de las empresas que se presentaron al concurso no presentan alegaciones, aunque sea muy justo, quizás podríamos llegar. La OLA es importante porque hay gente que llega a Suances a las ocho de la mañana, aparca junto a la playa, no se va hasta las diez de la noche y ocupan una plaza durante todo el día». Según Ruiz Moya, hay unas 1.500 plazas públicas de aparcamiento en el municipio, a las que se suman las 2.500 de los aparcamientos disuasorios durante el verano. «La OLA podría contribuir a que rotaran unos 2.000 vehículos», expone el alcalde.
Laredo
Un público repartido a lo largo de un enorme arenal
Con más de cuatro kilómetros de longitud, La Salvé puede acoger sin problemas a todos los veraneantes que se acercan hasta Laredo. La propia configuración de la localidad, con una franja urbana que abraza el arena, divide y reparte la carga de público de la playa.
Al tratarse de una playa urbana, las mayores dificultades a la hora de encontrar estacionamiento se hallan en la zona más céntrica, donde, por otra parte, hay más actividad de todo tipo. No obstante, cualquiera que no tenga pereza por andar un cuarto de hora encontrará un hueco disponible. Así como en invierno se puede dejar el coche a un metro de la playa, durante los meses de julio y agosto cuesta bastante más.
Laredo lleva tiempo dando vueltas a la implantación de la OLA, y el año pasado se daba por hecho que este estaría ya implantada, una vez que la ordenanza fue publicada en el Boletín Oficial de Cantabria (BOC), pero no ha sido así.
San Vicente de la Barquera
Merón, una gran playa con un gran aparcamiento
Con sus más de tres kilómetros de longitud, Merón es la principal playa de San Vicente de la Barquera y cuenta, en su acceso principal, con un enorme aparcamiento con capacidad para un millar de vehículos. Se trata de un terreno que depende de la Demarcación de Costas pero que gestiona el Ayuntamiento, que cobra por el estacionamiento. La capacidad de este espacio no impide que en ocasiones se formen atascos por los turismos que tratan de llegar a él.
Dado el tamaño del arenal, a lo largo de Merón pueden también encontrarse terrenos privados en los que estacionar, que pueden aportar más de 3.000 plazas adicionales. El Rosal, Merón, Gerra y Gerruca son los tramos en que se divide esta playa, a la que un buen día de verano puede acudir 7.000 personas.
Esa misma fórmula, la de las parcelas particulares, es la que permite dejar el coche sin dar muchas vueltas en la playa de Oyambre, que San Vicente de la Barquera comparte con el vecino municipio de Valdáliga.
Castro Urdiales
Calma en la ciudad, problemas en las pedanías
Utilizadas mayoritariamente por un público local, la dificultad de aparcar en las playas urbanas de Brazomar y Ostende es la misma que la de encontrar sitio en cualquier otro punto del casco urbano. Distinta, y más enrevesada, es la situación en los arenales de las pedanías: Mioño, Arenillas, Oriñón y Sonabia (compartida con Liendo) suelen llegar a saturarse, bloqueando las entradas y creando grandes tapones de circulación.
Hay que pensar que casi todo el público que accede a estas playas lo hace a bordo de vehículos, que a menudo deben disputarse el escaso espacio con autocaravanas y furgonetas camperizadas. Para evitar que estos vehículos se instalen allí durante días se han colocado gálibos en Mioño, Oriñón y Arenillas, sin mucho éxito porque impiden el paso a los primeros, pero no a los segundos.
Arnuero
El municipio suma otras 200 plazas de estacionamiento
«En verano hay seis o siete fines de semana con sobrecarga», admite el alcalde, José Manuel Igual, quien se siente «un apagafuegos», como todos los regidores que tienen que lidiar con el problema de la escasez de aparcamiento. Para paliarlo, Arnuero dispondrá este año de unas 200 plazas más. «Gracias al Plan de Sostenibilidad, en la zona de la playa de El Sable vamos a hacer 120 aparcamientos más, que entrarán en funcionamiento en julio, y en el casco histórico de Isla hay otros 75, a la espera de la firma del convenio con la propiedad. Además, en la playa de La Arena se volverá a la experiencia piloto, que ya se reguló el año pasado, hasta que se solucione el problema o el derribo de las viviendas».
También contribuirá a mejorar la solución el hecho de que a los pisos turísticos de zonas concurridas, como Quejo y La Arena, se les exija plaza de aparcamiento para obtener la licencia.
Santa Cruz de Bezana
Más espacio habilitado junto a San Juan de la Canal
La previsión del Ayuntamiento de Santa Cruz de Bezana es que el 'aparcamiento verde' que está construyendo junto a la playa de San Juan de la Canal quede finalizado antes de la noche de las hogueras, a finales de este mismo mes de junio. El proyecto, orientado a aliviar la demanda de estacionamiento en la zona, mejorar la movilidad y la calidad de las zonas públicas, sumará 72 nuevas plazas en un área de mucha demanda en la que conviven residentes y visitantes.Con la intención de aprovechar mejor el espacio, también se está procediendo a la renovación de la señalética, el pintado de líneas amarillas en los márgenes de la carretera de acceso y la instalación de bolardos para evitar el estacionamiento indebido.
Las autocaravanas, otra complicación añadida
Cuenta Carlos Caramés, alcalde de Piélagos, que un día entre semana de julio llegaron a contabilizar 130 autocaravanas y furgonetas pernoctando en los aparcamientos de Liencres, un emplazamiento donde cada plaza está muy cotizada. Al tratarse de un espacio protegido, el Parque Nacional de las Dunas de Liencres y Costa Quebrada, se ha podido prohibir que esos, y cualquier otro vehículo, pasen la noche allí, de modo que el aparcamiento de la playa se llena y se vacía cada día. No es lo que sucede en el resto de Cantabria, después de que el decreto que debe regular este tipo de turismo, una vez aprobado el texto normativo definitivo, permita a estos vehículos aparcar y pernoctar en la calle, sin que se considere como acampada ilegal. Sólo se considera acampada cuando desde el vehículo se abren ventanas y se sacan toldos, mesas y sillas; se utilizan patas estabilizadoras –salvo los calzos– y se vierten residuos a la vía. La presencia de autocaravanas y furgonetas, mucho más notable en los meses de verano, en las zonas más turísticas de la región provoca quejas de vecinos y residentes, que ven aumentar las dificultades para aparcar, mucho mayores para los visitantes, que deben pelear con ellos los escasos aparcamientos disponibles junto a algunas playas.