Novela
Un siglo de moratoria
En 'Las fronteras', Carolina Sarmiento diseña un eco-thriller de atmósfera asfixiante que anticipa la emergencia ambiental futura que seguimos construyendo
upongamos que los excesos de la humanidad finalmente rompen el termómetro. Que ya no valen las medias tintas ni las cumbres climáticas de diseño, y ... que la única vía drástica para esquivar la extinción total consiste en meter la marcha atrás: desalojar por completo la mitad del planeta. Trazar una línea invisible y dejar que la naturaleza, con sus garras y sus raíces, devore las cicatrices del asfalto para restablecer el viejo y delicado equilibrio de la fauna y el suelo. Cien años nada, lo que calculan los expertos que tardará en regenerarse el medio ambiente. Imagine ahora que en ese territorio limítrofe, donde lo civilizado se disuelve en lo salvaje, le toca a usted hacer de patrullero. Lidiar con los negacionistas que sueñan con volver a cazar y se empeñan en cruzar al otro lado. O investigar un robo del todo inexplicable, mientras su propio pasado le visita en sueños cada noche.
El libro
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'Las fronteras '
Scarolina sarmiento
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Editorial: Siruela, 2026.
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Páginas: 136
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Precio: 15,95 euros
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En esta atmósfera tan ciberpunk se desarrolla 'Las fronteras', la nueva propuesta de Carolina Sarmiento publicada por el sello Siruela dentro de su colección Nuevos Tiempos. La autora (asturiana de la cosecha del ochenta y uno, curtida como periodista en los informativos de la TPA y directora de los talleres de Creatividad Literaria) ya nos había demostrado sus buenas maneras para la distancia corta en 'Animales urticantes' (2020), aquel notable debut plagado de abuelas oscuras y mala leche concentrada, y posteriormente nos arrastró en la vertiginosa huida en pijama de 'Tarada' (2021), una 'road novel' tan frenética como delirante. Con este nuevo título, Sarmiento confirma que lo suyo no era un espejismo de juventud, sino la consolidación de una voz tan singular como magnética en nuestra narrativa contemporánea.
A medio camino entre el 'eco-thriller' de atmósfera asfixiante, la distopía política y un hipnótico 'western' crepuscular de corte boreal, la novela destaca, ante todo, por su inteligente manejo de la tensión y su ajustada brevedad. Frente a los novelones hipertrofiados que inundan los escaparates, Sarmiento opta de nuevo por comprimir la intensidad en apenas ciento treinta y seis páginas. Estructurada alrededor de una sola jornada crucial, la trama nos envuelve en una bruma casi sensorial que nos remite por momentos a una crudeza inquietante como la que Andrey Tarkovsky plasmó en 'Stalker'.
Pero lo verdaderamente deslumbrante aquí es la prosa. Si en sus anteriores entregas la autora estiraba los límites del juego verbal o el humor negro, en 'Las fronteras' depura el lenguaje hasta dejarlo en los huesos, facturando frases de una belleza esencial que rozan lo poético. Las fronteras que aquí se exploran no son solo geográficas o políticas; son las lindes que separan lo humano de lo animal, la memoria del olvido, y el mañana incierto de un ayer que regresa con la fuerza de un origen recobrado.
El resultado es una fábula ecológica de una madurez aplastante, una lectura viva y perturbadora que atrapa al lector sin necesidad de lanzar discursos moralistas. Carolina Sarmiento ha construido una geografía imaginaria pero peligrosamente reconocible, recordándonos con maestría que vivir en el filo de la frontera significa, en última instancia, pertenecer a dos mundos y, al mismo tiempo, no tener patria alguna.