El regalo de la esperanza
Santander
El gran regalo de la Pascua es la esperanza. La mejor manera de encontrar el amor es encontrar a Dios; la mejor expresión de ese ... amor es la cruz, fuera de la cruz no hay otra escalera por donde subir al Padre. No le temas al mañana, porque Dios ya está allí, él es nuestra esperanza porque ningún hombre puede seguir a Cristo y perderse. La Semana Santa ha sido un momento para reflexionar sobre nuestra fe y nuestra relación con Dios. Cuando alguien muere por ti, y ese alguien es Jesús, tiene sentido vivir por él y para él.
Los frutos: el del amor de Jesús y de la Pascua nos llevan a ayunar de quejarnos y llenarnos de las cosas sencillas de la vida. En ocasiones pedimos amor, y Dios nos muestra personas a las que querer y ayudar. Son hermosas las catedrales y las Iglesias de la cristiandad, pero el mayor templo para encontrarnos con nosotros, con los demás y con Dios es nuestro interior. Es la Pascua un tiempo para creer en el hombre, aunque los tiempos actuales, no invitan mucho a ello, pero si algo puede cambiar el estado actual de las cosas es saber perdonar, dejar atrás resentimientos y rencores.
San Agustín conocía la fuerza que tiene la esperanza, y que un hombre sin esperanza es una sombra, es alguien que ya no vive, sino solo sobrevive, alimentándose de las migajas de los placeres terrenales y acallando su ansiedad con todo tipo de paliativos. «Sea tu esperanza el Señor Dios. No esperes ninguna otra cosa de Él; sea el mismo Señor tu esperanza» (Comentario al salmo 39, 7). ¡Felices Pascuas!