El nieto de Lennon
Uno mira a su alrededor buscando asideros y áreas de descanso donde el aire parezca más ligero
En un principio, esta iba a ser la enésima crónica de la pesadilla nacional. Desde que empezamos con las columnas, hace más de diez años, ... nuestra intención –y, cómo no, nuestra obsesión– se dirigía a advertir al respetable sobre los peligros del enfrentamiento cainita y a relatar cómo la mal llamada 'clase gobernante' había triunfado sobre la realidad, conquistándola definitivamente. Cuando, en 2008, la sociedad civil renunció a dar el paso al frente que le exigían el sentido común y la historia, los militantes apuntalaron el tinglado, amparados por aquellas provechosas protestas que, a partir de la crisis, adoctrinaron a toda una generación en el amor al Estado todopoderoso.
La tragedia de Ceuta, por ejemplo, nos habría servido en este caso para denunciar la peligrosa tendencia a eludir las responsabilidades de la gestión bajo toneladas de hipérboles y demagogia. Pero, el cuerpo tiene un límite; no vamos a estar toda la vida embebidos en una historia, la de España, que, como ya nos anunciara Gil de Biedma, «termina mal». Hastiado, por tanto, de un sistema que no ofrece más alternativas que su demolición a cuenta de las viejas fórmulas liberticidas, uno mira a su alrededor buscando asideros y áreas de descanso donde el aire parezca más ligero. Y encuentra, por fin, una noticia que vincula el presente con los viejos buenos tiempos de la despreocupación: Sean Lennon –el hijo de John y Yoko– y su mujer, Charlotte Kemp Mulh, han sido padres de un niño al que han puesto de nombre Aurelius. Qué buena cosa.
El tal Aurelius –al que, a partir de ahora, veremos crecer y convertirse en otro hípster–, es el único nieto de John Lennon. Y uno, pasa de Margarita Robles al edificio Dakota, y se emociona recordando cómo aquellas cinco balas asesinas interrumpieron el proceso de maduración del ex Beatle, que se había centrado en la educación de Sean, lejos de los excesos, la publicidad y la revolución que no fue. Y cómo fracasó tratando de cortar el nudo de la maldición de su estirpe, faltando demasiado pronto y dejando a sus hijos sin padre. Como le había pasado a él. Ya pensábamos que los Lennon se extinguirían, como pensamos que esta época sólo podría alumbrar guerras y valores líquidos. Y, sin embargo, asombrémonos del fruto que brota inesperadamente. De vez en cuando, necesitamos escuchar aquello que Rust Cohle (Matthew McConaughey) susurraba a su compañero, Martin Hart (Woody Harrelson) en la inolvidable primera temporada de 'True Detective': «La luz va ganando».