Crítica de cine
Romper la vida
Ondrej Provaznik lleva al público a la atmósfera de los países del Este en los setenta para contar la intrahistoria de un coro femenino y su director checo
Valladolid
Lo primero que entrega 'El coro de Praga' es un sabor añejo que baja desde los años sesenta y setenta del pasado siglo: un sabor ... a aquel cine del este europeo –checo, y húngaro, y polaco– que encontró su fuerte personalidad en la trastienda de la censura y en la genialidad de sus artífices. Lo advertimos, en esta cinta del desconocido Ondrej Provaznik, en el peso real de sus personajes, en la sabia adecuación de sus limitados medios, en el eco de sus silencios, en fin, en la dureza sonora de su idioma. Un cine que ha sabido heredar la cultura centroeuropea de Chequia, aquella que triunfó con Vera Chytilová o Milos Forman y que en literatura podría tener su centro en las novelas de Milan Kundera.
'El coro de Praga'
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Director: Ondrej Provaznik. Intérpretes: Katerina Falbrová, Juraj Loj. Calificación: ***
El soporte artístico y humano de esta película (cuyo título original, 'Sbormistr', se traduce como 'El director del coro') es la música, la música vocal y coral. Una música que atraviesa todo el metraje, cuidada y amada por sus personajes, cultivada en familia y apreciada en la sociedad. Pero que también desencadena el profundo conflicto que sostiene su dramaturgia. Provaznik nos introduce en la vida de un coro a través de la ilusión adolescente de una muchacha sin ninguna experiencia en la vida, atenta a las experiencias de su hermana mayor, también músico. Ella solo tiene el tesoro de su voz, que encandila rápidamente al director de un importante coro.
La película se pega a Katerina, su protagonista, para dar cuenta de los peligros que la rodean, suma y mezcla de envidias, torpezas y deseos. El coro es una organización jerárquica en la que cada escaño se gana por la valía artística, pero también por la habilidad y la seducción. Esa tensión se trasluce con sobriedad en una puesta en escena sin alardes ni golpes de efecto en la que es preciso descubrir los cambios físicos en Katerina, la protección silenciosa de su hermana, los detalles musicales, el avance depredador del director del coro. Una película con verdad musical y humana.