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Editorial

Renta antigua y desahucio

El conmovedor caso de Maricarmen no debería servir de carburante para el populismo fácil y la agitación preelectoral que propicia un tema tan sensible como el de la falta de viviendas

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Mariangeles, durante su desahucio ocurrido ayer.
El Norte

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Valladolid

Las impactantes imágenes del desahucio de Maricarmen Abascal, una mujer de 87 años y en silla de ruedas, del piso donde vivía en alquiler desde ... hace 71 años, escenifican un caso extremo del problema de los alquileres de renta antigua que afectan a miles de inquilinos, muchos de ellos en edades muy avanzadas. La vivienda ya había superado el límite de dos subrogaciones y la inquilina, con limitados recursos, no había llegado a un convenio económico con la nueva propiedad del apartamento en el centro de Madrid. De acuerdo con el fallo judicial a los sucesivos recursos interpuestos contra el lanzamiento, el desenlace parecía inevitable, pese a la resistencia de Maricarmen y de un amplio grupo de apoyo que ya había impedido hasta tres intentos de desahucio. Pero el conmovedor caso de Maricarmen no debería servir de carburante para el populismo fácil y la agitación preelectoral que propicia un tema tan sensible como el de la falta de viviendas. Por el contrario, la solución a este caso y el de muchos ciudadanos pasa por la creación de más recursos habitacionales de titularidad pública, la construcción de más pisos sociales y multiplicar la actual oferta de viviendas asequibles.

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