Carta al director
Trump entra a la farmacia
No solo está negociando aranceles, fronteras o gasto militar. También está intentando cambiar quién paga la factura mundial de la innovación farmacéutica.
Miguel López
Donald Trump domina los titulares. Ucrania, Oriente Próximo, aranceles, amenazas y declaraciones incendiarias. Pero mientras miramos el ruido, su Administración está cambiando reglas económicas que ... pueden afectarnos mucho más de lo que pensamos.
Un buen ejemplo son los medicamentos.
Estados Unidos paga por muchos fármacos innovadores bastante más que Europa. Trump quiere acabar con esa diferencia aplicando el principio de «nación más favorecida»: si un medicamento es más barato en España, Francia o Alemania, Estados Unidos quiere pagar un precio parecido.
Parece lógico. Pero tiene una consecuencia inquietante: si Estados Unidos quiere pagar como Europa, las farmacéuticas pueden intentar que Europa pague más.
Un reciente estudio en The Lancet muestra los importantes ahorros que esta política podría generar para Medicare (sistema público de cobertura sanitaria estadounidense para mayores de 65 años), pero también los enormes incentivos que crea para que la industria revise sus precios en otros países.
El riesgo es que el precio que negocie España deje de depender únicamente del valor del medicamento y de lo que nuestro sistema sanitario esté dispuesto a pagar. Si ese precio condiciona después los ingresos de una farmacéutica en Estados Unidos, nuestra negociación pasa a formar parte de una partida global.
Trump no solo está negociando aranceles, fronteras o gasto militar. También está intentando cambiar quién paga la factura mundial de la innovación farmacéutica.
Mientras miramos el ruido, convendría mirar también la letra pequeña. Porque parte de esa factura puede acabar llegando a Europa.