Estación de autobuses de Badajoz
«Venimos de Mali y no tenemos donde ir»
HOY entrevista a varios de los inmigrantes que fueron desalojados en la noche de este lunes de la estación de autobuses de Badajoz
Badajoz
No tienen donde ir, así que algunos de los inmigrantes irregulares que fueron expulsados en la noche del lunes de la estación de autobuses ... han vuelto a las instalaciones. Allí usan los baños y cargan los móviles tras pasar la noche al raso. «Venimos de Mali y no tenemos donde ir» es el resumen de su situación.
Estos hombres que rondan la treintena sacan sus pasaporte y enseñan los papeles de solicitud de Protección Internacional de las mochilas que llevan a la espalda. Los cinco con los que ha conversado HOY este martes por la mañana son malienses y salieron de su país por la guerra. A algunos ya nos les queda familia allí, han muerto durante la contienda.
Apenas hablan español, aunque reciben clases a través de una asociación, y se hacen entender con el teléfono móvil, que hace las veces de traductor. Su idioma es el francés.
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Estación de autobuses de Badajoz
Rocío Romero
A través de la pantalla reproducen el episodio de este lunes, cuando la Policía Nacional se personó en el edificio a petición del guardia de seguridad, que les llamó porque estas personas iban a dormir allí sobre las once de la noche.
«El guardia de seguridad llamó a la policía, y la policía vino a sacarnos. Después, nos metimos debajo del puente a dormir allí», indica uno de los inmigrantes. Ante la pregunta de qué os dijo la Policía, otro añadió: «Simplemente nos dijeron que saliéramos de la estación». La Delegación del Gobierno asegura que los policías no les desalojaron, sino que fue el guardia de seguridad -que a su vez requirió la presencia de los agentes ante la llegada de estas personas para pasar la noche- quien les indicó que debían salir.
Llegaron a Badajoz hace seis meses y al menos uno de ellos hace dos. Alcanzaron España en patera, explica uno de ellos, a las costas de Almería hace años. Su primer destino suele ser Francia por el idioma, pero después se mueven por España, como relatan algunos de ellos hasta conseguir normalizar su situación. .
En Badajoz solicitan cita en la Policía Nacional para agilizar su documentación. Pero no existe un lugar donde puedan quedarse mientras se desarrollan esos trámites. Además, no encuentran trabajo mientras no tengan sus papeles en regla.
El único albergue que existe (Centro Hermano) está completo por otras personas que también estaban en la calle, por lo que no tienen más sitios al que acudir que la estación de autobuses. Se alimentan en los comedores sociales de las Hijas de la Caridad y de San Vicente de Paul, pero el resto del día no pueden permanecer allí. En la estación, en cambio, disponen de baños públicos, conexión wifi y enchufes para cargar los teléfonos.
«En la estación disponen de baños, conexión wifi y enchufes para cargar los teléfonos»
Por eso, cuando cae la noche, se refugian en la estación. Suelen ocupar los andenes porque el edificio cierra a las nueve. Algunos de ellos cargan durante el día las mantas y sacos de dormir, aunque algunas asociaciones como Acibapem o Cruz Roja les reparte enseres en sus rondas semanales, cuando también les lleva leche caliente y café.
La inmigración es uno de los colectivos que pasan las noches en la calle, pero no el único. HOY ha detectado que las personas con adicciones y problemas mentales completan los perfiles con los que se encuentran los viajeros cuando arriban de madrugada.
Según ha indicado la Junta de Extremadura (titular de las instalaciones) este martes, el centro no está diseñado para acoger a estas personas, sino que está «preparado para el tránsito de viajeros y sus acompañantes, que además, de forma reiterada nos hacen llegar sus quejas por la sensación de inseguridad que experimentan, en particular en horario nocturno».