¿Para qué sirve La 2?
La cadena ha empezado a acoger todo tipo de propuestas y se ha convertido en una especie de banco de pruebas para testar formatos
Mikel Labastida
En los años 90 La 2 acertó con un eslogan que tomó prestado de Juan Ramón Jiménez: para una inmensa minoría. Recogía la vocación de ... distinguirse de otras ofertas (por aquel entonces TVE 1 era el más seguido y las privadas comenzaban a asomar la cabeza). Trataban de llamar la atención del espectador más intelectual o con gustos específicos. «Si no encuentras lo que buscas no será que todavía no conoces La 2» o «elegir una programación inteligente es cosa de dos», decían las promociones. La oferta para conquistar a estos usuarios se basaba en programas culturales o divulgativos, que no encontraban acomodo en otro lado porque no concitaban a grandes audiencias. Aquel espíritu se ha ido desvaneciendo en los últimos meses, la cadena ha empezado a acoger todo tipo de propuestas y se ha convertido en una especie de banco de pruebas para testar formatos. El ente público presumía hace unos días de que La 2 había logrado los mejores datos en abril desde 2009. Cabría que preguntarse a costa de qué. En el camino se han quedado espacios míticos y algunas franjas se han ocupado con opciones variopintas, que no parecen pensadas para una inmensa minoría. Así 'Malas lenguas' navega entre emisoras según convenga e incluso ha saltado a la noche de los sábados para hacer competencia a 'laSexta Xplica'. Loles León ha estrenado su propio 'late-show' con el objetivo de dar el salto como lo hicieron Marc Giró y Henar Álvarez. Otros como 'Trivial Pursuit' o 'El juicio', que habían sido ideados para La 1 han terminado en su 'hermana pequeña' por criterios que desconocemos. La 2 se parece cada vez más a otros canales y menos a La 2. Qué tiempos aquellos en que las estrellas eran Lorenzo Milá, Fran Llorente o Mara Torres, empeñados en contar las noticias de un modo diferente. Tal vez eran menos competitivos pero gozaban de personalidad propia.