Sánchez rompe la racha de descalabros del PSOE con un candidato despegado del Gobierno
Los socialistas suben con Carlos Martínez dos escaños respecto a 2022 y se acercan al 31% del voto tras una campaña en clave muy regional pero atravesada por el 'No a la guerra'
Madrid
Los resultados de Castilla y León no cambiarán el mapa del poder autonómico. La derecha seguirá gobernando la Junta, como lleva haciendo ininterrumpidamente desde hace ... 39 años. Pero en la sede del PSOE en la calle Ferraz, y en La Moncloa, tienen, pese a todo, motivos para la satisfacción. El partido logra lo que no consiguió en Extremadura el pasado 21 de diciembre ni en Aragón el 8 de febrero. No es ya que resista, como aseguraron toda la campaña, sino que mejora y supera los vaticinios de los sondeos más optimistas.
Es cierto que los socialistas llegaron a afirmar que estaban en condiciones de ser incluso primera fuerza, por delante del PP y no ha sido así. Pero Carlos Martínez sí ha logrado crecer dos escaños respecto a a los 28 de 2022 (gana uno en Soria, otro Segovia y un tercero en Valladolid, pero pierde también uno en Burgos) y, sea por voto útil de la izquierda o cualquier otra cuestión, aumenta su porcentaje de voto en 0,72 puntos, hasta el 30, 74 %. Es un dato modesto en términos absolutos, pero de enorme valor psicológico por el lugar y el momento en el que llega; en un feudo conservador y en plena ola ultra global.
La campaña transcurrió con el ruido de fondo de los bombardeos sobre Irán y la respuesta del Gobierno de Sánchez con su proclama del No a la guerra, que el propio presidente agitó en el mitin de cierre junto a José Luis Rodríguez Zapatero —el primero en blandir esa bandera en los tiempos de la invasión de Irak— y el ministro Óscar Puente. En el PSOE lo evaluaban como un elemento movilizador de la izquierda, y los resultados de esta noche parecen darles la razón, al menos parcialmente. Aunque en Ferraz no concedían anoche tanto peso a ese factor.
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María Eugenia Alonso
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El candidato socialista, Carlos Martínez, alcalde de Soria desde hace más de dos décadas, se empeñó en hacer una campaña muy pegada al terreno y en el partido le conceden el mérito del resultado. El candidato socialista, Carlos Martínez, alcalde de Soria desde hace más de dos décadas, se empeñó en hacer una campaña muy pegada al terreno y en el partido le conceden el mérito del resultado. «Estos resultados nos reafirman en que vamos por la senda correcta con la defensa de un proyecto que pone los servicios públicos en el centro de la agenda política (...) Con Carlos Martínez el PSOE de Castilla y León ha conformado un equipo que no les va a defraudar».
Martínez llegó con el lastre de ser un desconocido para un tercio del electorado según el CIS, con el handicap añadido de no haber querido renunciar a la alcaldía y con un partido todavía en carne viva tras la operación con la que Ferraz forzó la salida de Luis Tudanca, su predecesor, con el exsecretario de Organización, Santos Cerdán, como ejecutor, y va arrancar su vida como procurador con un balance que su partido puede vender como una victoria.
La paradoja es que, a pesar de estar avalado sin fisuras por la dirección, el líder socialista tiene un perfil que lo aleja de lo que se entiende por 'sanchismo'. No apoyó al hoy jefe del Ejecutivo en las primarias y defendió la abstención en la investidura de Rajoy en 2016, y durante la campaña no ha tenido ningún problema en dejar claro que no comparte la propuesta de reforma de financiación autonómica planteada por el Gobierno, que deja a su comunidad autónoma como la peor parada.
El resultado no disimula los límites estructurales del PSOE en esta comunidad. Gobernar la Junta se ha convertido elección tras elección en un imposible aritmético. El propio Martínez había ofrecido a Alfonso Fernández Mañueco, en un gesto sin precedentes, que ambos se comprometieran a dejar gobernar a la lista más votada, sabedor de que, llegado el caso, sería la única manera de poder ser presidente. El candidato del PP rechazó la mano tendida en directo durante el debate en TVE.
Lo que sí cambia esta noche es el estado de ánimo de una formación muy castigada que tiene por delante un calendario electoral sin tregua. La gran cita es Andalucía, donde el PSOE parte desde una posición muy inferior. Anoche, Martínez auguró aun así una repetición electoral ante las dificultades de PP y Vox para pactar. «En esta primera baza no tenemos cartas, en la segunda, todas», dijo.