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Un 'Teicawei', para sentarte a comer o llevarte el tupper

Jorge González Bonilla regenta un negocio que nació para vender comida preparada para llevar y ha evolucionado hasta convertirse en un rincón en el que sentarse a disfrutar

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Jorge González Bonilla, al frente de Teicawei
Irene Toribio

Hay espacios capaces de redefinir el concepto de todo un barrio. En el 75 de la calle Santo Domingo, en Badajoz, Jorge González ha demostrado que la prisa y el disfrute no están reñidos, si no que pueden compartir mesa. Nació con la vocación práctica de llevar la cocina casera a casa, pero Teicawei esconde una doble vida: tras su fachada se oculta una de las barras más acogedoras de Badajoz, donde el tapeo sin prisa se ha convertido en un personaje secundario que nada tiene que envidiar al protagonista.

Nació con una idea clara: vender comida para llevar. «Cuando abrimos vimos que había una necesidad muy clara: gente que trabaja, que llega a casa tarde o que simplemente no quiere cocinar, pero que tampoco quiere recurrir siempre a comida industrial o a las opciones habituales de comida rápida. De ahí surge el concepto de TupperFood, que fue nuestra manera de explicar rápidamente lo que hacíamos: comida elaborada por nosotros, preparada para llevártela a casa», explica Jorge.

Pero el concepto de su negocio no tardó en evolucionar. «El proyecto ha ido creciendo y hemos descubierto que Teicawei puede ser mucho más que eso». Ahora tienen una barra, mesas y un espacio totalmente pensado para disfrutar de la comida allí. Puedes pedir sus platos, acompañarlos de una cerveza bien fría y comer tranquilamente. Sin prisas. «Una de las cosas que más nos gusta es cuando alguien viene inicialmente a recoger un tupper y acaba descubriendo que también puede sentarse y disfrutar de Teicawei», confiesa. «Queremos que la gente se quede».

«El tupper fue el punto de partida, pero no el límite»

En su negocio conviven la idea de una comida sin prisas con los platos preparados para llevar, y hasta ofrecen servicio de catering y organizan catas.

La filosofía parece sencilla, casi doméstica: cocinar bien, hacerlo con cariño y conseguir que quien se siente a la mesa pueda marcharse pensando exactamente eso: he comido muy bien y he estado muy a gusto. Y quizá ahí esté una de las claves de este proyecto, en no complicar lo que funciona.

Basta echar un vistazo a la carta para entender que detrás de esa aparente sencillez hay muchas horas de cocina: salmorejo con huevo escalfado, croquetones caseros, curry de cerdo, guisos… Elaboraciones que piden paciencia y platos que pueden cambiar de formato sin perder su esencia.

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Hay elaboraciones que nacen para convertirse en un tupper y que, sin embargo, encuentran perfectamente su sitio en la barra. Otras están diseñadas específicamente para comer allí. Un mismo guiso puede viajar hasta una casa o convertirse en el plato que acompaña una cerveza a mediodía.

Imagen principal - Teicawei, en Badajoz
Imagen secundaria 1 - Teicawei, en Badajoz
Imagen secundaria 2 - Teicawei, en Badajoz
Teicawei, en Badajoz. (Ángel Márquez)

Cocina de kilómetro cero, pero sin fronteras

La despensa extremeña aparece de forma natural en el proyecto: carnes, embutidos, verduras, legumbres… Pero tampoco hay intención de levantar fronteras alrededor de la cocina extremeña.

Aquí comparten mesa platos inspirados en la tradición local con un curry o con una elaboración de lo más internacional. No hay etiquetas.

Otra de sus señas de identidad es su horario. Teicawei abre de lunes a viernes, de 12:00 a 16:00, un horario más que pensado… A mediodía, la ciudad tiene otro pulso. Están quienes salen de la oficina con el tiempo contado, quienes pasan a recoger la comida, quienes necesitan resolver el almuerzo y quienes, sencillamente, buscan sentarse un rato y tomar algo.

Sus 'Noches de Verano' y las catas maridadas han servido para probar algo distinto

Para comprobar qué ocurre cuando Teicawei cambia de ritmo y la luz del mediodía deja paso a otro ambiente, Jorge creó sus Noches de Verano. La respuesta ha demostrado que existe público dispuesto a acercarse también por la noche. «Hemos comprobado que existe público para venir a Teicawei también por la noche, pero eso no significa necesariamente que queramos convertirnos en un restaurante de noche todos los días. Nos interesa más hacer cosas puntuales que tengan sentido y que sean especiales», confiesa.

Sobre el futuro, lo tiene claro. La prioridad es consolidar. Afinar la identidad. Hacer que cada vez funcione mejor. Mientras exploran nuevas líneas de negocio sin perder aquello que dio sentido al proyecto.

Dentro de unos años, su deseo no es que Teicawei sea necesariamente enorme. Es que siga siendo reconocible. Que cuando alguien escuche su nombre no piense solamente en un tupper. Que piense en comida, en tapas, en buenos productos, en eventos, en catering... En otra forma de entender la hostelería. El tupper fue el comienzo, pero lo interesante es todo lo que cabe después.

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