Siete de los once campings que tiene la Junta están cerrados este verano
Turismo asegura que está ejecutando siete millones para poner a punto las instalaciones y anuncia la apertura «inminente» del complejo de Azuaga
Ana B. Hernández
Solo tres de los once campings que tiene la Junta de Extremadura están abiertos en este momento en la región. Siete están cerrados y el ... que completa la red pública autonómica, el ubicado en Azuaga, se abrirá de manera «inminente», según adelanta la Consejería de Cultura, Turismo y Deportes.
En plena temporada veraniega, la región tiene clausuradas más de 2.200 plazas de alojamiento de las 3.713 que suman los once campings públicos de Extremadura (815 parcelas y 87 bungalows). Es así porque a día de hoy solo están abiertas las instalaciones de Gata, Orellana y Malpartida de Plasencia. El camping Campiña Sur, en Azuaga, reabrirá próximamente, pero continuarán cerrados por el momento los ubicados en Alcántara, Valencia de Alcántara, Castañar de Ibor, Talarrubias, Monesterio, Cuacos de Yuste y Pinofranqueado.
El de mayor envergadura de toda la red es el Parque de Monfragüe, el de Malpartida de Plasencia. Ofrece 564 plazas de alojamiento estructuradas en 123 parcelas y 18 bungalows, y está abierto. Le siguen el complejo Sierra de Gata, en el municipio de Gata, con 358 plazas operativas, y el Balcón de Orellana, en Orellana la Vieja, que suma otras 296 plazas a la oferta regional. La apertura del camping Campiña Sur en Azuaga supondrá ampliar la oferta con 282 plazas más, 63 parcelas y 6 bungalows.
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El departamento que dirige Laureano León asegura que «el objetivo es que al final de la legislatura la práctica totalidad de estos campings puedan estar abiertos» y para ello está llevando a cabo una inversión de 7 millones de euros. «La rehabilitación y acondicionamiento de las instalaciones corresponde a la consejería, mientras que el proceso de adjudicación y mantenimiento se realiza a través de Gebidexsa», concreta la Junta.
La mayor parte de la inversión se concentra en el camping Carlos I, en Cuacos de Yuste, y el complejo de Puerto Peña, en Talarrubias. Ambas instalaciones absorben el grueso de los fondos destinados a las obras de reforma y reacondicionamiento técnico para cumplir con los estándares de calidad que exige el mercado. La previsión que maneja la Consejería de Cultura y Turismo fija la reapertura de ambos espacios para la primavera del año 2027, devolviendo 716 plazas turísticas al mapa extremeño.
También para el próximo año, posiblemente para la temporada estival, está prevista la reapertura de las instalaciones de El Pino, en Pinofranqueado, y Aguas Claras, en Valencia de Alcántara. En las Hurdes, la consejería trabaja ahora en la recepción y verificación de las instalaciones (196 plazas) tras la jubilación de su adjudicatario y, en cuanto al complejo fronterizo de Valencia de Alcántara, con una capacidad de 303 plazas, está en marcha ya su evaluación técnica.
Dejadez
El departamento que dirige Laureano León asegura que «acondicionar y abrir estos campings con las máximas garantías de calidad turística es una prioridad». Defiende que son «un activo de primer orden para la región y desde 2023 se está realizando una inversión histórica para revertir las décadas de abandono por parte de los gobiernos del PSOE».
Según expone, «algunos de estos campings tuvieron que cerrar al acabar el periodo de adjudicación porque tenían unas deficiencias graves que impedían su apertura con la calidad que requiere un destino turístico como Extremadura».
Usuarios de estas instalaciones, como Dalia Gómez en el caso de Valencia de Alcántara, lamentan que las inversiones iniciales no se mantengan en el tiempo. «Es una lástima que toda esta zona, que apenas cuenta con recursos de este tipo, tenga el camping cerrado por segundo verano consecutivo, pese al dinero público invertido en él y ser todo un revulsivo turístico y económico para esta comarca». Desde su punto de vista, «la dejadez administrativa perjudica a la zona, restando posibilidades de desarrollo y crecimiento».
Los privados
Pero ante la merma notable en la oferta pública, es la iniciativa privada la que brinda a los visitantes la posibilidad de disfrutar del turismo de naturaleza en una región que tiene en sus 43 zonas naturales aptas para el baño, 31 en la provincia de Cáceres y 12 en la provincia de Badajoz, uno de sus principales atractivos, porque es la iniciativa privada la que en Extremadura está sosteniendo el turismo de camping de la mano de una quincena de instalaciones, la mayoría de ellas en el norte cacereño.
«Después del covid estos alojamientos son muy demandados porque se busca el turismo de naturaleza, disponer de las mismas comodidades de un hotel pero al aire libre», explica José Luis Moreno, gerente del camping Río Jerte en Navaconcejo.
Como en su caso, otros empresarios han invertido para poner al día sus instalaciones apostando por bungalows de calidad, cada vez más cotizados, y ampliar la ocupación de sus alojamientos mucho más allá de los meses estivales. «En verano tenemos sobre todo un turismo nacional, pero en primavera y otoño, sobre todo es extranjero. Es un turismo que va bien, nosotros solo cerramos el mes de enero», afirma José Luis Moreno.
De hecho, el sector afronta una de las campañas estivales más prometedoras de los últimos años. Según los datos de la asociación regional, los campings de Extremadura rozarán el 90% de ocupación este verano, con el pico concentrado estos días de julio y la primera quincena de agosto, reforzando así a la región como uno de los referentes del turismo de interior en el conjunto del país.