La historia de Mamá Isabel y la escribidora Susana
Una magia flotaba por el López de Ayala impregnando las menciones familiares y las confesiones íntimas de un no sé qué entrañable
La madre de la escritora Susana Martín Gijón se llama Isabel. Cuando la novelista ni soñaba con ser la reina española de la ficción negra, un reduccionismo que no creo que la emocione, pero se basa en el éxito de sus doce libros con detective, Mamá Isabel la llevaba a la biblioteca pública y la niña devoraba historias que iban moldeando su pasión por la literatura. Aunque antes de que Mamá Isabel marcara el futuro de la hija escribidora, hubo una abuela, Emilia se llamaba, que no llegó a conocer los éxitos literarios de su nieta, pero la inició en el gusto por los crímenes enrevesados, la intriga y los detectives a partir de las novelas de Agatha Christie. Y nació la escribidora: «Me salían novelas criminales, me salía matar de todos los modos posibles». Y, además, se metía en la piel de sus personajes, «del que tocaba, a veces incluso en un asesino en serie».
En la gala Extremeños de HOY, Susana Martín Gijón recordó también a sus hermanos Mario, escritor, y David, «que está aquí hoy conmigo, es el lector cero de todos mis manuscritos y me ayuda incluso a matar bien». Hermanos, madres y abuelas que inoculan el vicio de la lectura y hasta el arte de matar literariamente, pero que también apoyan, se sacrifican y están en el origen del éxito.
La 38 edición de Extremeños de HOY fue un canto a la familia como raíz y a la tierra, Extremadura, como ancla firme que da seguridad y procura autoestima. Por el escenario del teatro López de Ayala desfilaron también, en ausencia y en esencia, el abuelo Julio y el tío Manolo de Concepción Monje, investigadora especializada en robótica, catedrática de la Universidad Carlos III y desde el pasado jueves, Extremeña de HOY. Esta pacense universal recordó a su abuelo y a su tío sentados a la mesa camilla, leyendo el HOY y presumiendo orgullosos de haber sido de los primeros suscriptores del periódico.
Te imaginabas al tío Manolo leyendo el HOY al brasero y sobrevenía la infancia y el nudo en la garganta
Pero no subieron imaginariamente al escenario solo ellos dos. Entre los parientes de Susana, Concepción y el diseñador de moda Jorge Redondo, la escena del López de Ayala rebosó de gente entrañable. Por allí pasaron Los Julios, padre y hermano de Concepción, pero también su tía Mari, su tía Toni, su tía Jose, Isabel y los primos Raúl, Julita y Jeanette, Eva, su amiga del cole, que ya de pequeña intuían las dos que serían la una investigadora y la otra arquitecta, coronado todo el elenco por la matriarca, la tía Concha. Y no faltó la abuela del modisto -¿se sigue utilizando esa palabra, modisto, bonita y precisa?- cacereño Jorge Redondo, a quien dedicó su Extremeño de HOY por ser la abuela su conexión con Extremadura, además de recordar con emoción a un familiar que los había dejado hace poco.
¿Saben una cosa? Estamos hartos de que los premiados en los Goya dediquen el galardón a sus familiares, pero no sé qué magia flotaba el jueves por el López de Ayala para que estas menciones familiares tuvieran un no sé qué entrañable y emocionante que convertía esa retahíla de parientes en algo lógico, pertinente, agradable… Te imaginabas al tío Manolo leyendo el HOY al brasero y sobrevenía la infancia, el nudo en la garganta, la tierra… Extremadura familiar en vena y sonrisas entre un público que se dejaba llevar por la ternura.
El momento más emotivo de la noche fue protagonizado sin duda por una confesión de Susana Martín Gijón. Contó primero que la llamada de HOY para comunicarle que la redacción había decidido nombrarla Extremeña de HOY le llegó en un momento delicado: saliendo de un quirófano. Nos quedamos con la intriga: ¿por qué salía de un quirófano nuestra novelista más leída? Lo desveló unos minutos después, como si hubiera tejido su discurso cual trama con giro de guión. Confesó Susana, en fin, que le han diagnosticado un cáncer: «Estoy dándome sesiones de radioterapia y si puedo estar esta noche aquí es porque un equipo maravilloso de profesionales, aparte de estar rescatándome de las garras de cáncer, se han conchabado para compatibilizar mi tratamiento y que yo pueda recoger este premio. Me han dicho desde la enfermera, hasta la bióloga y la oncóloga: Tú vas a ir a recibir ese premio. Así que no puedo dejar de poner en valor más que nunca la sanidad pública que salva vidas, que a lo mejor no es un titular importante como las inauguraciones o las fotos multitudinarias, pero es el legado más grande y aprovecho que estoy aquí para recordar lo mucho que representa lo público».
Las tiendas de La Casa de las Carcasas se han convertido en consulados de Extremadura en ciudades lejanas
¿Saben otra cosa? Cuando en un acto se escucha la palabra cáncer, un escalofrío recorre el auditorio. Así sucedió en el López de Ayala tras la confesión de Susana, pero lo narró con tal naturalidad, con tanta energía, con una sonrisa tan de verdad, que espantó la angustia en un plis plas y acabamos enternecidos y convertidos en apóstoles del mensaje de la escritora sobre las virtudes de lo público, aunque no solo de la sanidad que la cura, sino también de la escuela, el instituto y la Universidad de Extremadura que la formaron o de esas bibliotecas públicas adonde Mamá Isabel llevaba a la escribidora.
Ismael Villalobos, empresario creador de La Casa de las Carcasas, cuyas tiendas se han convertido en un consulado de Extremadura en ciudades lejanas, agradeció el premio Extremeño de HOY y su discurso supuso un alegato a favor de la empresa y el impulso de Extremadura. Mencionó a los Simpson y al canciller Bismarck y su creencia de que los españoles somos el país más fuerte del mundo porque llevamos siglos intentando autodestruirnos, pero no somos capaces de conseguirlo.
Su discurso fue duro, mano de hierro en guante de seda. He aquí una antología de sus reflexiones: «Solamente unidos seremos capaces de ser mejores… Las ratas son las primeras en abandonar el barco, esas ratas que hoy cruzan nuestras fronteras para no pagar impuestos y presumen de ello en las redes sociales… Nuestro sistema de bienestar sanitario curó a sus padres y a sus abuelos y hoy leen y escriben gracias a los hombres y mujeres que se quedaron construyendo y conservando España y su sistema de bienestar… Yo tampoco estoy conforme con cómo se emplea el dinero público en muchísimas instituciones, no estoy conforme con el avasallamiento a impuestos, tampoco con nuestro sistema de subsidios al no hacer nada, pero sí estoy convencido de que unidos todos en el mismo barco seguiremos haciendo de Extremadura y de España un lugar mejor… Las empresas, con nuestros trabajadores, somos la gasolina que permite funcionar el motor del desarrollo y el bienestar social».
«Cuando una es libre de ser, se puede permitir el lujo de ser lo que le dé la gana», prometía Concepción Monje
Impuestos, empresa, defraudadores, unidad… Conceptos concretos, mirada crítica y política… Pero también reflexión filosófica profunda sobre lo cotidiano en una gala que, y esto es una constante, permite cada año tomar el pulso a la región, entenderla, saber por dónde y hacia dónde va la sociedad. Ese ejercicio de observación entre psicológica y social lo asumió con desparpajo y autoridad la investigadora Concepción Monje, recién llegada de un congreso en Austria y que lo mismo toca la batería, una pasión juvenil, que viaja a Las Vegas para escuchar a Celine Dion. Una mujer que trabaja horas en el Laboratorio de Robótica de la Universidad Carlos III de Madrid, donde ya hemos dicho que es catedrática, o en centros de investigación de universidades de Alemania, Italia, Estados Unidos o Singapur.
Concepción Monje ha sido cosas tan curiosas como asesora científica de la película 'Autómata' de Antonio Banderas o colaboradora con la novelista Rosa Montero en aspectos relacionados con la ciencia. Pero su discurso no se centró en las complejidades de la robótica, sino en algo tan sencillo, y tan difícil en realidad, como el arte de escuchar. «Se nos antoja cada vez más complicado el ejercicio de la escucha, más en estos tiempos de tanto ruido. Por suerte, nuestro periódico HOY ejerce con mucha solvencia y con mucha contundencia este acto de la escucha, pone oídos a todo lo que pasa alrededor. Aquí nos encontramos cuatro escuchados».
Tras el elogio de la escucha, Concepción ponderó el silencio: «Creo que la escucha, la verdadera escucha, tiene una componente fundamental que es el silencio, ese silencio activo de quien de verdad está escuchando, ese silencio en el que una se siente libre de expresarse, libre de derribar barreras, de diluir miedos. Ese silencio que no atropella tus palabras con otras palabras, que no te culpa. Y es ahí donde podemos ser, con mayúsculas. Y cuando una es libre de ser, se puede permitir el lujo de ser lo que le dé la gana. Se puede permitir incluso el lujo de llegar a ser Extremeña de Hoy».
Un discurso brillante, una reflexión oportuna y la noche llenándose de pensamiento y análisis contextual de nuestro tiempo, de la época que nos ha tocado vivir. Son bonitos los Extremeños de HOY. Es verdad que después todo parece disiparse en un cóctel muy divertido con la música magnífica y adecuada de Swing Ton Ni Song, departiendo -otra palabra precisa y antigua- con unas y otros entre emparedados, volovanes y delicadezas, pero las palabras quedan, se posan, hacen su efecto, influyen… La escucha, lo público, el silencio, el emprendimiento, la familia, el periodismo…
Tras el cóctel con música y volovanes, los pensamientos volvían, se posaban, se quedaban, hacían su efecto, influían
La gala fue conducida con la solvencia y dominio del ritmo dramático y escénico que cada año demuestra Ana Belén Hernández. Su capacidad para relajar, animar, procurar la intensidad o la calma, agradecer o ensalzar es proverbial. Y no está bien centrarse en el atavío y el adorno, pero bien cierto es que su vestido rojo, largo y bello componía una marca, una imagen, un mensaje corporativo en un escenario donde el rojo de la portada de la nueva web y de la nueva aplicación se conjuntaba con la indumentaria encarnada de la conductora del acto.
Fue esa App que saluda: «¡Hola!» al abrirse, el centro del discurso del director de HOY, José Orantos. Recordó el nacimiento de HOY a cien metros del López de Ayala hace 93 años y saltó a nuestro tiempo porque «cada día la sociedad cambia y nosotros debemos adaptarnos a ella». Es decir, HOY sigue siendo ese periódico «que acaba pingado de grasa en la barra de muchos bares o reposa en la mesa camilla de muchas casas, pero también somos el periódico que tiene pendiente a muchos de la primera actualización de nuestra web o de nuestras primeras notificaciones». Orantos resumió el nuevo HOY, el de siempre, sí, pero apostando por nuevas narrativas y por las plataformas digitales con rigor, calidad e independencia.
Hubo detalles que parecen menores, pero contienen mensajes. Por ejemplo, el vídeo de Iberdrola, siempre acompañando a Extremeños de HOY, 125 años ya dando luz y una narradora del vídeo que por momentos aspiraba las eses en una dicción extremeñista y sin complejos que reconfortaba. Los apoyos del Ayuntamiento de Badajoz y de Proyecto Extremadura, el entusiasmo de Abel Bautista, vicepresidente de la Junta de Extremadura, que contagió con su verbo animoso la idea de que están pasando cosas muy buenas en Extremadura. El emotivo homenaje a los corresponsales de HOY en la figura de Pedro Díaz Samino, 50 años contando Jaraíz de la Vera en el periódico y presentador de Ismael Villalobos. La clase elegante y el perfil sugerente que hicieron Samino, Ángela Murillo, María Saavedra y Álvaro Rubio, de cada uno de los premiados y las frases que hicieron sonreír. «Nunca veréis a este director bailando en Tik Tok», avisó José Orantos. «Soy más extremeña que las perrunillas», se definió Susana Martín Gijón… Mamá Isabel la miraba, la escuchaba y se enorgullecía de su hija un poco perrunilla y un mucho escribidora.