MÉRIDA
Una renovada cripta de Santa Eulalia explica mejor el papel de Mérida como referente del cristianismo hispano
Reabre tras nueve meses de cierre en los que se han realizado obras de reforma con panelería, luminaria y una maqueta en un yacimiento de enorme valor arqueológico y religioso
Vuelve a abrir un espacio único en Mérida. Por su significado arqueológico, con superposición de restos desde el siglo I hasta la Edad Contemporánea, y ... por su indudable valor religioso. La cripta de Santa Eulalia, que acoge el túmulo funerario de La Mártir, lugar de peregrinación cristiana clave en la Hispania romana antes de Santiago de Compostela, luce con una cambio de imagen que supera de largo la inversión, modesta en términos económicos, realizada por la Junta a a través del Consorcio de la Ciudad Monumental de Mérida. Más explicativa, más diáfana, más comprensiva, el subsuelo de la basílica de Santa Eulalia se presenta con renovado atractivo turístico y religioso. En horario de verano, estará abierto todos los días de la semana de 9 a 20.30 horas.
Desde el 6 de octubre pasado este espacio museístico y también de gran valor religioso para los fieles eulalienses estaba cerrado al público por unas obras que tenían, sobre el papel, tres meses de duración. Se han extendido por nueve meses. El Consorcio de la Ciudad Monumental ha actuado en este espacio para mejorar su espacio con una obra ejecutada por la empresa Theming Profile, con un coste de 78.756 euros. HOY adelantó que se iba a reabrir el pasado viernes pero se pospuso a este lunes por problemas de agenda de los asistentes al acto.
De forma concreta, se han introducido paneles retroiluminados, maquetas y expositores para piezas arqueológicas. Al mismo tiempo se han pintado elementos metálicos como barandillas y la verja, además del suelo de la pasarela, pilares y vigas de la estructura del forjado de la iglesia.
También se ha renovado la instalación eléctrica y la iluminación. igualmente se ha habilitado una instalación para equipo de sonido. Y se han colocado ilustraciones grandes, cuadros, que explican perfectamente cada habitáculo, donde los restos de tumbas, casas, muros y el ábside de lo que fue la primitiva basílica eulaliense aparecen redefinidos con atinada claridad.
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Los restos arqueológicos situados bajo el suelo de la basílica actual fueron excavados a finales del siglo XX bajo la dirección de Pedro Mateos. Supuso uno de los grandes hitos en la arqueología emeritense de esa época.
Tras la excavación se realizó un nuevo forjado como suelo de la basílica dejando un sótano arqueológico a modo de cripta, que permite que los restos sean visitables. Pero el paso del tiempo le hacía necesario una remodelación como la ahora ejecutada.
El alcalde, Antonio Rodríguez Osuna, ha agradecido a la Junta, a través de la Consejería de Cultura y Turismo y el Consorcio de la Ciudad Monumental, la actuación y la ha encuadrado dentro de la reforma y recuperación general del entorno de la basílica de Santa Eulalia. Con su gran plaza, en la que queda por integrar los restos arqueológicos hallados en su superficie y colocar el monolito que recordará al Papa Francisco. Y con las traseras que verá habilitadas una nave como sede de la Junta de Cofradías y espacio para algunos de sus enseres.
Laureano León, consejero de Cultura y Turismo, ha resaltado que desde hacía tres décadas no se había actuado en una actuación amplia sobre la cripta eulaliense y resalta que lo realizado se hace para facilitar que cada visitante pueda comprender lo que hay en el subsuelo de la iglesia de Santa Eulalia. También ha dicho que el patrimonio «si no se entiende no sirve para nada» y ha valorado su valor cultural y también turístico.
Mientras, el arzobispo de Mérida-Badajoz, fray José Rodríguez Carballo, ha subrayado que Mérida y el túmulo de Santa Eulalia fue uno de los grandes centros del cristianismo hispano. De hecho, aquí nació el cristianismo hispano, ha enfatizado y ha dicho que la obra en la cripta nos permite una nueva lectura del espacio. «Hay que conocer el patrimonio y entenderlo», ha subrayado el obispo.
Excavaciones
Los primeros restos documentados del solar en el que se ubica la basílica de Santa Eulalia indica que pertenecerían a una domus altoimperial, con distintas reformas en cuatro etapas constructivas diferenciadas.
El abandono de la última domus se realizó antes de la construcción de un mausoleo en el siglo IV, reutilizada la zona como necrópolis cristiana. Poseía un edificio de tal importancia (martirial en honor de Eulalia) que provocó la construcción de una basílica cuya planta estaba condicionada a la situación del túmulo.
La fecha de construcción del edificio martirial se sitúa en la primera mitad del s. IV. Tras el enterramiento de Eulalia la necrópolis se pobló de mausoleos y sepulturas. Entre ese y las primeras décadas del VI se construyó una basílica que canalizaría todo el culto hacia la mártir Santa Eulalia.
No parecen existir dudas de que esta basílica, que se construye sobre el edificio martirial, estaba dedicada a Santa Eulalia por la total coincidencia entre los datos que aportan las fuentes y las evidencias arqueológicas documentadas.
La basílica de Santa Eulalia continuó en uso durante todo el s. VII y durante la primera oleada de invasiones árabes. Su destrucción se fecha, gracias al material cerámico encontrado en las fosas de robo, durante el s. IX.
En 1229, tras la Reconquista, se construyó una nueva iglesia dedicada a Santa Eulalia que ocupó el mismo solar donde se situaba la basílica paleocristiana reaprovechando parte de la estructura basilical que aún se mantenía en pie.
La iglesia medieval, tras su construcción, se convirtió en un cementerio ocupado por enterramientos hasta la fundación del cementerio municipal en 1837. A partir de esta fecha se sucedieron los enterramientos selectivos hasta 1960, fecha en la que se realizó el último, destacó en su estudio el arqueólogo Pedro Mateos, actual responsable del Instituto de Arqueología de Mérida.