La evolución de Mérida con fotografías y anuncios desde 1860
José Luis de la Barrera, historiador y exconservador del Museo Romano, explica los cambios con una valiosísima documentación
Tan interesante es lo que guarda la memoria de José Luis de la Barrera Antón como su ordenador. Inquieto, siempre accesible, esta semana ha ofrecido ... en una charla en el Liceo una parte de la evolución, urbanística, medioambiental, social, de Mérida a través de una jugosa documentación visual desde 1860. El historiador Nicolás Díaz y Pérez señaló en 1887 los 13.050 metros cuadrados (150 metros de largo por 87 de largo) que tenía la plaza de España a principios del siglo XX, remodelada a finales del XIX tras los beneficios por la llegada del ferrocarril; El Arrabal, que era como antes se llamaba, a La Rambla; el recién estrenado parque los Enamorados (1926); las tenerías (negocios de curtidos de piel) que se asentaban junto al entonces Paseo del Guadiana, ahora de Roma, en la década de 1920...De la Barrera ha hecho un viaje al pasado emeritense más reciente.
«El mismo que, con el paso del tiempo, se ha perdido irremisiblemente. Es una Mérida que está anclada en la memoria, pero que ya es irrecuperable. Con algunas mejores, con otras peores que las de ahora en cuanto a entramado urbano», expone en conversación con HOY.
A través de unas 150 fotografías (reconoce que no las ha contado todas) el historiador ha hecho un recorrido que pasa, ineludiblemente, «como lo hacían muchos de los antiguos viajeros que llegaban a Mérida, por el Puente Romano sobre el Guadiana».
La foto más antigua está fechada entre 1860 y 1867, es de un francés, Jean Laurent y muestra el río, el paseo (ahora de Roma), un descendedero de granito que desapareció tras la reforma de principios de este siglo y varios pescadores en el río.
Se repasa, a través de fotografías, cómo se vivía en barrios marginales como el Barrio Bizcocho o Tenerías, las viejas posadas y restaurantes emblemáticos, los comercios y sus dueños y la plaza de España, con la gran reforma del siglo XIX hasta la del año 1966.
«La del siglo XIX, inaugurada en 1884, el 12 de junio, día del Corpus, se pudo hacer gracias a que la llegada del ferrocarril propició una burguesía emprendedora. Había capital y, por ejemplo, se pone la fuente que ahora vemos. De 20 toneladas de peso. Llegó de Lisboa y tardaron en montarla 44 días», afirma José Luis de la Barrera.
En la plaza, además, los quioscos se trasladaron a las esquinas en 1905 para dar mayor amplitud al paseo, desapareciendo unos parterres que había. Las primeras palmeras que se colocaron, en 1906, (que serían sustituidas por otras en la reforma de 1966).
«La gran reforma de la plaza de España del siglo XIX se pudo hacer gracias al capital que dejó el ferrocarril»
José Luis de la Barrera
Historiador
Añade también el historiador que el edificio del Ayuntamiento lleva la fecha en la fachada de 1883, fecha en que se colocó el reloj, pero el cuerpo principal data de 1863.
La otra gran reforma de la plaza, excepción hecha de las más recientes, fue la de 1966. Cuenta José Luis de Barrera que se cambió el pavimiento, colocando baldosas hidráulicas y por primera vez desaparecen las verjas que la rodeaban.
El valor del proyecto se elevó a más de medio millón de pesetas (solo el poner iluminación a la fuente suponían 230.000) y para afrontar el gasto se pensó en poner una contribución especial a los propietarios de fincas en la plaza. «Pero el alcalde, López de Ayala y García de Blanes, lo desestimó porque consideraba que las obras beneficiaban a toda la población y no solo a los que vivían o tenían negocios en la plaza», explica.
En realidad, en la documentación del exconservador del Museo Romano publicitada en la charla del Liceo no solo hay fotos. José Luis de la Barrera enseña Mérida a través de anuncios de época y noticias recogidas en periódicos. Y otros documentos, algunos inéditos. Un enorme trabajo.