Crítica de televisión
Como la vida misma
'Adiós, June' (que Netflix estrenó el día de Nochebuena), realiza un pausado y emotivo trabajo sobre una numerosa familia reunida en Navidad en torno a la matriarca, a la que los médicos le dan pocas horas de vida
Cuando una actriz o actor se decide a dar el paso a la dirección, habitualmente apuesta por películas en las que primen las interpretaciones, algo ... que seguramente los directores y directoras no les han permitido mostrar suficientemente en sus trabajos. Hay excepciones, por supuesto, como Angelina Jolie empeñada en dirigir cine de acción, y lo hace bien. No es el caso de Kate Winslet que en su debut como directora, 'Adiós, June' (que Netflix estrenó el día de Nochebuena), realiza un pausado y emotivo trabajo sobre una numerosa familia reunida en Navidad en torno a la matriarca, a la que los médicos le dan pocas horas de vida.
El guion, que bien podría dar para una obra de teatro, lo firma Joe Anders, hijo de Winslet, que lo ha hecho para que su madre se pueda lucir, tanto como directora como también en su faceta interpretativa, que aquí comparte con Helen Mirren o Timothy Spall. No se debe confundir con una obra teatral, también llamada 'Goodbye June', de Sharman Macdonald. Anders escribió esta historia a partir de experiencias personales y reflexiones sobre la muerte, el duelo y la familia, siempre pensando en que su madre la dirigiese e interpretase.
Asistimos a cómo las vidas de cuatro hermanos, cada uno con su carácter y heridas propias, dan un giro inesperado en unas navidades como consecuencia del repentino deterioro en la salud de su madre, debiéndose enfrentar a una compleja situación familiar, con las rencillas entre ellos, evitando un excesivo melodrama y trabajando en el inmediato duelo.
Se podría decir que estamos ante un drama real como la vida misma, en el que aparecen todo tipo de emociones, pero eso sí, el final es lo suficientemente emotivo como para que aflore alguna lágrima.