'Forastera': El verano en que la abuela murió
La originalísima ópera prima de Lucía Aleñar es un cuento de fantasmas sobre el duelo bajo la luz del estío mallorquín
'Forastera' nos sumerge en la indolencia y el hedonismo de las vacaciones. En los primeros amores, las charlas al sol, las partidas de mus, ... los baños en el Mediterráneo y los juegos que Cata (Zoe Stein), de 17 años, mantiene con su hermana en la fantástica casa de sus abuelos asomada al mar en Mallorca. Hasta que una noche la protagonista se encuentra con su abuela muerta en la entrada de la casa. Tocará entonces sobrellevar el duelo junto a su abuelo, que fue piloto de aviación comercial (Lluís Homar). La madre, que siempre parece ocupada (Núria Prims), no entiende la complicidad que existe entre abuelo y nieta. Ni que su hija empiece a llevar los vestidos de la abuela (que también se llamaba Catalina), como si quisiera de alguna manera transformarse en ella.
Ganadora del Premio Pilar Miró a la Mejor Nueva Dirección Española en la pasada Seminci de Valladolid, 'Forastera', en cines el 11 de septiembre, es la ópera prima de la madrileña Lucía Aleñar Iglesias, que se basa en un exitoso cortometraje suyo del mismo título de 2020. Su protagonista ya era Zoe Stein, que después se haría popular gracias a 'Mantícora' del hoy cancelado Carlos Vermut, por el que fue nominada al Goya a actriz revelación.
«La historia nace de una inquietud que me ha acompañado desde hace tiempo: esa sensación desconcertante cuando alguien te confunde con otra persona, más aún si esa persona está muerta», argumenta la directora. «Me interesaba explorar cómo esa percepción puede afectar a alguien, sobre todo en el contexto del duelo y la adolescencia». Cata encuentra en su abuela fallecida «un referente, una energía que la empieza a habitar», añade Lucía Aleñar. «A través de ella, quería hablar del juego, de la imaginación y de cómo estas herramientas pueden ayudarnos a lidiar con la pérdida, a conectar con los demás y a transformarnos».
Figuritas de Lladró
Resulta evidente que la protagonista se viste como su abuela y hasta empieza a hablar como ella porque se resiste a dejarla ir. 'Forastera' es, en este sentido, una originalísima historia de fantasmas, solo que aquí no provocan miedo. «Me interesaba que el fantasma fuera una creación emocional, no una figura propia del susto», concede su autora. «Igual que proyectamos a las personas ausentes en objetos o lugares, Cata y su abuelo construyen esa presencia. Si la quieres ver, la ves. La película no subraya su existencia con música o recursos del género, sino que lo integra en la realidad emocional del personaje».
Lucía Aleñar consigue que la atmósfera de 'Forastera' se empape de la luz y el calor balear. Los largos planos, de una belleza casi pictórica, permiten que la mirada del espectador se pasee por el cuadro. Esta es una historia de autodescubrimiento y muerte recorrida por el misterio y también por una cierta ironía. En el fondo, no importa demasiado si el cuerpo de Cata ha sido ocupado por la abuela después de muerta.
«El fantasma es más una herramienta poética que narrativa, que permite hablar del duelo, del deseo de conexión y de la transformación de Cata», justifica la directora. «Visualmente, nos inspiramos en elementos como las figuritas de Lladró, tan presentes en las casas de las abuelas mallorquinas, para crear una atmósfera reconocible pero extrañada».
Lo íntimo y lo sobrenatural se superponen en esta estimable ópera prima, que apuesta por la sugerencia y las miradas a riesgo de dejar sin respuestas al espectador poco paciente. Abordar lo mortuorio y crepuscular desde un entorno idílico como el estío mallorquín no es la única originalidad de una película que puede verse como una vuelta de tuerca de 'Vértigo' de Hitchcock, donde los muertos seguían permaneciendo en la memoria.