'Wonder Man'
No tener nada que ver con el tebeo es lo mejor que le podía pasar porque la serie es una genialidad
José E. Cabrero
Granada
La última serie de Marvel es 'Wonder Man', supuestamente inspirada en uno de los personajes creados para los cómics por Stan Lee. Supuestamente, digo, porque ... creo que tiene poco que ver con los tebeos. O nada, tal vez. Lo cierto es que no he visto la serie entera, solo tres episodios. ¿Y saben qué? Que no tener nada que ver con el tebeo es lo mejor que le podía pasar porque la serie es una genialidad. Digo más, para los menos cafeteros: si no hubiera superhéroes de fondo -que, por el momento, casi no los he visto-, seguiría siendo una serie absolutamente fantástica.
Simon Williams (Yahya Abdul-Mateen II) quiere ser actor. Interpretar es su más sincera, genuina y poderosa vocación. De niño fue al cine con su padre, a ver una película ochentera que se titulaba 'Wonder Man', una suerte de Flash Gordon que le fascinó hasta el tuétano. En una sesión matinal de 'Midnight Cowboy', Williams coincide con Trevor Slattery (Ben Kingsley), estrella del cine y del teatro que se hizo mundialmente famoso interpretando al terrorista El Mandarín. Trevor le cuenta a Simon que van a hacer un remake de 'Wonder Man' y ambos intentan superar el 'casting' para protagonizar la película.
La química entre Abdul y Kingsley es tan asombrosa, tan carismática, como la del póster que decora la habitación del protagonista, 'Dos hombres y un destino'. Y el director de la serie, Destin Daniel Cretton ('Shang-Chi', 'Spider-Man Brand New Day'), es puro talento: la cámara, el ritmo, el juego de planos… todo en 'Wonder Man', el fondo y la forma, es una carta de amor al cine. Por momentos me recuerda, al menos en espíritu, a la genial 'The Studio'.
No sé cómo terminará, pero por el momento sí que es una maravilla.