Las gafas para ver el eclipse también se reciclan
La afluencia de personas en el entorno natural para ver el fenómeno astronómico del 12 de agosto amenaza con llenar el monte de residuos
C. P. S.
El eclipse solar total del 12 de agosto de 2026 movilizará a millones de personas en España que se desplazarán hacia los lugares donde mejor ... se verá el fenómeno. El acontecimiento histórico no merece menos, pero tiene una cara menos festiva: amenaza con dejar su huella más allá del recuerdo de miles de personas, ya que se corre el riesgo de que el entorno natural sufra las consecuencias de las aglomeraciones que se esperan para la gran cita y quede lleno de residuos el día después.
El movimiento de ciudadanos que no se querrán perder el momento se prevé hacia los entornos naturales, desde los cuales se tenga mejor visión del elipse. Y, de seguro, estas excursiones irán acompañadas de un consumo de bebida y comida para llevar envasadas. Esto supone un riesgo potencial de que una gran cantidad de desperdicios queden abandonados en la naturaleza, lo que ya se conoce como 'basuraleza'.
Y es que los mejores lugares para observar el eclipse serán también espacios naturales, miradores, campos abiertos o pequeñas localidades que recibirán una afluencia excepcional de visitantes. Precisamente por ello, toca ser un poco más responsables y adoptar algunas precauciones para evitar contaminar el entorno. Llevar una bolsa para recoger los propios residuos, evitar abandonar envases, separar correctamente los materiales reciclables y respetar el entorno son acciones tan sencillas como necesarias en estos acontecimientos.
Ecoembes es una de las entidades que trabajan para evitar que se dé esta situación. Para ello ha lanzado una serie de acciones de concienciación basadas en la gestión responsable de los envases, una vez finalizado el evento astronómico. Siempre desde la perspectiva de la correcta separación de los residuos.
¿Qué hacemos con las gafas?
Sobre estos últimos, el residuo protagonista de este evento no sólo será el clásico envase de bebida o comida. Más bien el foco estará puesto en las gafas homologadas para la observación del eclipse.
En este caso, la prioridad debe ser siempre la reutilización del producto y, en último término, el reciclaje. «Las gafas no tienen por qué convertirse en un residuo tras un único uso, ya que, si se conservan en buen estado, pueden guardarse para futuros acontecimientos astronómicos compartirse con otras personas o donarse a entidades educativas y asociaciones astronómicas», apuntan desde Ecoembes.
«Mantener buenos hábitos también significa aprovechar al máximo aquello que ya tenemos. Si las gafas siguen en buen estado, conservarlas para los próximos eclipses es una forma sencilla de evitar generar nuevos residuos innecesarios», añade Jorge Serrano, gerente en Aragón, Castilla y León y La Rioja de Ecoembes.
Cuando las gafas ya no pueden reutilizarse, se deben separar correctamente sus materiales. En la mayoría de los modelos, la montura de cartón puede depositarse en el contenedor azul, mientras que los filtros de polímero deben ir al contenedor de restos -contenedores donde no hay ningún material separado para su reciclaje-, ya que no constituyen un envase y, por tanto, no deben depositarse en el contenedor amarillo. Este sencillo gesto facilita la recuperación de materiales y contribuye a una gestión más eficiente de los residuos generados por el evento.
«En verano cambian nuestros hábitos y también los lugares donde generamos los residuos, lo que supone un reto para los sistemas de gestión»
Jorge Serrano
Ecoembes
Más allá de las gafas, Ecoembes considera que eventos multitudinarios como el eclipse representan una gran oportunidad para impulsar la concienciación ambiental de la sociedad. La concentración de miles de personas en espacios de observación pone de manifiesto la necesidad de mantener limpios los entornos naturales y gestionar correctamente los residuos generados. «En este sentido, la observación del eclipse se plantea como un ejemplo de cómo la ciencia, el ocio y la sostenibilidad pueden convivir y convertirse en herramientas de educación ambiental», apuntan.
Acciones tan sencillas como reutilizar unas gafas, separar correctamente sus materiales o evitar el abandono de residuos de alimentos y bebidas contribuyen a que la experiencia colectiva de poder ver el eclipse solar genere un impacto positivo tanto para las personas como para el entorno, y de forma absolutamente sostenible.
«En verano cambian nuestros hábitos y también los lugares donde generamos los residuos. Fiestas, conciertos, playas o municipios turísticos concentran a muchas personas en muy poco espacio. Y eso supone un reto para los sistemas de gestión de residuos, que deben adaptarse a estos cambios. Pero los ciudadanos también tenemos una responsabilidad: disfrutar a tope pero dejar nuestro entorno limpio y separar nuestros residuos correctamente, igual que hacemos en casa», concluye Serrano.