Nueve alimentos del buffet que parecen saludables y no lo son tanto
El 'peligro' del desayuno. Consejos para no empezar el día con una bomba calórica que, además, nos hará estar más cansados
La salud no se construye en una comida ni se pierde en unas vacaciones». La advertencia la hace Cristina Petratti, médica especializada en obesidad, nutrición ... y salud metabólica y miembro de la Sociedad Española de Obesidad (SEEDO). Lo hace a propósito de los apetecibles buffets de los hoteles, una especie de barra libre en la que se camuflan alimentos y preparados a simple vista saludables, pero que en realidad no lo son tanto. «Mucha gente desayuna un bol de granola, un yogur de frutas y un zumo recién servido. Y cree estar haciéndolo bien bien, pero esa combinación puede contener más azúcar que un bollo industrial», advierte la doctora.
La chef Nuria Arnau, directora de la empresa Bendito Tupper, ofrece un consejo que puede servir a los clientes como pauta general de comportamiento ante las bandejas atiborradas de propuestas dulces y saladas de los buffets de los hoteles. «Cuanto más reconocible y menos transformado sea el alimento, normalmente mejor. Casi siempre, lo más sencillo acaba siendo lo más saludable». Las dos expertas elaboran un listado de alimentos que rara vez fallan en el menú de los comedores, a veces incluso por partida triple: en el desayuno, la comida y la cena.
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1
Granola y muesli
Su aspecto rústico transmite salud, pero muchas versiones comerciales incorporan azúcar, miel, siropes y aceites añadidos en cantidades considerables. El resultado: un desayuno que puede igualar en calorías a la bollería. Una alternativa sensata es usarla como complemento –una cucharada sobre yogur natural– en lugar de como base del plato.
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2
Pancakes
Aparentemente, y por su textura, parece ser un producto recién hecho, pero en hoteles grandes es habitual utilizar mezclas preparadas, masas industriales o productos congelados y por eso suelen ser mucho más azucarados que si fueran caseros.
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3
Panes 'integrales' o de cereales
La gran mayoría de panes oscuros parecen integrales, pero no siempre lo son: a veces son panes refinados con semillas o maltas que les dan color y apariencia más saludable. Además, al ir envasados casi siempre llevan conservantes.
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4
Champiñones y verduras
Son los típicos alimentos que parece que aportan el toque sano al desayuno cuando comes de buffet de hotel, pero muchas veces son precocinados o en conserva, con lo cual normalmente son alimentos procesados o con conservantes. No es que sean malos, pero no tienen nada que ver con la verdura fresca recién cocinada.
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5
Embutidos y fiambres
El jamón cocido, el pavo, el jamón serrano u otros embutidos magros pueden parecer una opción muy saludable, pero muchos llevan conservantes, almidones, azúcares añadidos o exceso de sal. Además, los colocan lo más apetitosos posible en las bandejas (como recién cortados o enrollados) y eso hace que parezcan una alternativa 'super healthy'.
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6
Huevos revueltos
Lo más común es que los huevos revueltos de los buffets sean mezclas líquidas pasteurizadas, a veces con estabilizantes o ingredientes añadidos para mantener una buena textura. No es el producto menos saludable de todos, pero se nota mucho que no estás comiendo un huevo de verdad.
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7
Macedonia
Los boles de fruta cortada en trozos pequeños casi siempre son macedonia de bote. Eso significa que llevan almíbar, lo cual es azúcar añadido, además de conservantes. Lo ideal es comer, si la hay en el buffet, fruta entera y de temporada o bien cortada, aunque esta última, si lleva muchas horas, pierde frescura y textura.
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8
Yogures de sabores
La palabra yogur funciona casi como un sello de calidad nutricional, pero los yogures de frutas o de sabores pueden contener el equivalente a varios terrones de azúcar... ¡por envase! La opción más recomendable sigue siendo el yogur natural, al que podemos añadir fruta fresca del propio buffet.
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9
Zumos
Aunque procedan de la fruta –incluso los recién exprimidos–, los zumos concentran azúcares libres y pierden la fibra, que es precisamente lo que genera saciedad y modera la absorción del azúcar. En la mayoría de los casos, la fruta entera es la mejor elección.
Que las vacaciones no sean «una batalla con la comida»
Al 'peligro' del buffet, se le puede dar «la vuelta», asegura la doctora Cristina Petratti. «En los hoteles hay siempre fruta fresca, verduras, huevos, proteína de alta calidad y alimentos poco procesados que podemos comer sin excesos pero también sin restricciones». Elegir este tipo de menú, advierte la especialista, se traducirá en «una sensación de tener energía todo el día, sin los picos de azúcar que despiertan el hambre a media mañana». Además, lo que comamos durante las vacaciones, no solo será la 'gasolina' para la jornada. Una alimentación saludable tendrá consecuencias también a la vuelta del verano y nos ahorrará la 'puesta a punto' de septiembre. «Quienes comen bien en el hotel vuelven de vacaciones sin la sensación de tener que compensar los excesos del verano y sin haber convertido el descanso en una batalla con la comida».