Julio Norte e Iván Rejas abren la primera puerta grande
Cortaron tres y dos orejas, mientras Carlos Tirado paseó un apéndice de un encierro desigual de Hermanas Angoso Clavijo
María Dolores Martínez
Granada
El abono de la feria taurina del Corpus se inauguró ayer con el regreso de una novillada picada a la programación. Todo un acierto por ... dar cabida en el ciclo al futuro de la fiesta y por apostar por tres espadas, Carlos Tirado, Julio Norte e Iván Rejas, con sobradas condiciones para responder a las esperanzas puestas en ellos. Solo faltó una cosa, mayor bravura. La del encierro del hierro salmantino de Hermanas Angoso Clavijo. Excelentemente presentado, pero falto de ese motor y acometividad que necesitaba la terna para triunfar a lo grande. Pese a todo, Julio Norte e Iván Rejas salieron a hombros tras cortar tres y dos orejas, mientras Carlos Tirado paseó un apéndice en una tarde en la que la Monumental de Frascuelo registró alrededor de un cuarto de entrada.
El festejo quedaba inaugurado con un homenaje en el mismo ruedo al banderillero granadino Juan José Rueda 'El Ruso' por su reciente despedida de los ruedos. Le arroparon profesionales y familiares para expresar, en nombre de la plaza y de Granada, el reconocimiento por una vida dedicada al toro. Lo agradeció capote y montera en mano, recibiendo el cariño del respetable y besando el albero.
El primero de Hermanas Angoso Clavijo no quiso candela. Ya acusó su falta de celo en el recibo a la verónica y aún más con las banderillas, pero el onubense Carlos Tirado lo fijó pronto en la muleta para instrumentar una faena sobre ambas manos por encima de las posibilidades del astado. La estocada desprendida de rápido efecto puso en sus manos la primera oreja.
Su concepto de toreo cadencioso y puro volvió a aflorar en el cuarto. Carlos Tirado no vende nada de cuánto hace y eso, con un novillo algo parado y soso, como fue el cuarto, acaba por restar el suficiente calado. Lo mató de pinchazo y estocada entera y el premio quedó en vuelta al ruedo.
Julio Norte tiene valor para regalar y un sentido de la colocación y del temple, que auguran cosas importantes. La nobleza de su primero, sobrero del mismo hierro y brindado a David Fandila 'El Fandi' fue todo un regalo. De alto voltaje los pases cambiados por la espalda de rodillas y profundas y encajadas las series de mano baja arrastrando la muela. Tuvo empaque y gusto su toreo al natural, en redondo y por alto, con las manoletinas de broche. Por ello, fue más que merecido el doble trofeo tras enterrar la espada hasta los gavilanes y necesitar de un golpe de verduguillo.
El público ya andaba bastante contrariado con el juego de los novillos cuando Julio Norte cogió la muleta en el quinto. Protestó hasta el arranque de la composición de la banda de música, al comprobar que el astado amagaba con quedarse agarrado al piso. Al salmantino no le quedó otra que pegarse el arrimón, intentarlo a toda costa y despacharlo con acierto para sumar una nueva oreja.
La labor de Iván Rejas frente a su primero no terminó de coger vuelo. Le faltó raza y transmisión al novillo y a su lidiador, ver recompensado su esfuerzo desde que lo recibió a portagayola. Expuso hasta en cuatro pares de banderillas y optó por plantear faena en los medios, con entrega y corazón, pero la suerte suprema lo emborronó todo. Tras un aviso escuchó palmas.
El granadino si encontró el novillo deseado con el que cerró plaza por su calidad y mayor boyantia. Volvió a reivindicarse con el capote y las banderillas y a sentirse por fin con la muleta. Esta vez no se le escapó el triunfo con la espada, ni las dos orejas que le abrieron la puerta grande.