El cuadro de Sánchez Cotán que cobra vida en el Museo de Bellas Artes de Granada
Una representación digital permite adentrarse en todos los detalles de la Inmaculada
Granada
Contemplar un cuadro, un buen cuadro, no solo es un verdadero disfrute estético, también una inmersión cultural, una manera de aprender. Y las nuevas tecnologías ... son, sin lugar a dudas, unas grandes aliadas. Si usted se pasa por la sala uno del Museo de Bellas Artes de Granada, la dedicada a autores granadinos de los siglos XVI y XVII, podrá ver una impresionante Inmaculada de fray Juan Sánchez Cotán. Pero si acerca su teléfono al código «QR», también podrá meterse de lleno en el universo simbólico que el Cartujo muestra en este lienzo de más de tres metros cuadrados. Se trata de una iniciativa de la Junta, desarrollada por Sebka Technology y Vodafone, para animar piezas destacadas de museos y sitios arqueológicos de Andalucía. El resultado es, cuanto menos, sorprendente.
Según Elena Luque, historiadora y directiva de Sebka, esta herramienta nos permite «extraer» de esta creación de Sánchez Cotán, una de sus obras cumbre, toda la simbología en torno a la imagen mariana. En este audiovisual se explica, por ejemplo, que la fuente simboliza a la Virgen como generadora de vida, mientras que el pozo es el seno materno. La escalera de Jacob representa la unión entre la Tierra y el Cielo, el espejo refleja la luz divina sin mancha y las azucenas, los lirios y las rosas blancas, la pureza y la caridad. La palmera se asocia a la victoria sobre la muerte, la Luna y el Sol a la hermosura, la torre de David a la fortaleza de la Virgen –durante la pasión y muerte de su Hijo– y la estrella de la mañana a las glorias de la Virgen.
Detalles que pasarían desapercibidos a los ojos de los legos, pero que permiten adentrarse de lleno en un universo de alegorías y metáforas que nos permiten entender esta magnífica Inmaculada de Sánchez Cotán, uno de los grandes pintores de Granada de todos los tiempos. De Granada porque, aunque nació en Orgaz (Toledo) en 1560, buena parte de su producción la llevó a cabo en el monasterio de la Cartuja, donde ingresó en 1612 como hermano converso tras cerrar su taller de Toledo y renunciar a la vida pública. En la ciudad castellana trabajaba fundamentalmente para la nobleza y el clero, y tenía entre sus amistades al mismísimo Greco –hasta el punto de figurar como testigo en algunos documentos–.
El montaje descubre toda la simbología de un lienzo que Sánchez Cotán pintó para el monasterio de la Cartuja
Esta Inmaculada fue realizada entre 1617 y 1625. Es decir, al menos cinco años después de que Sánchez Cotán asumiera la vida monacal y dedicara todo su tiempo a la realización del programa pictórico de la Cartuja, una de las grandes joyas del patrimonio de Granada tanto por el edificio como por el arte que cuelga de sus paredes –la visita inmersiva nocturna resulta, sencillamente, alucinante–.
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Y ahí vive esta Inmaculada de 2,07 metros de alto por 1,47 de ancho que estuvo colgada durante muchos años en la Cartuja, pero que terminó en la colección del Museo de Bellas Artes, ubicado en el Palacio de Carlos V. Sánchez Cotán aplica un rigor científico y una profunda espiritualidad a esta composición que bebe directamente de la tradición manierista castellana –no olvidemos sus orígenes–, pero con una luz clara y ordenada, dos de las principales singularidades de un artista que fue conocido, sobre todo, por la perfección de sus bodegones. De hecho, uno de ellos está considerado el fondo de mayor valor del propio Museo de Bellas Artes de Granada.
Madurez creativa
La estancia de Sánchez Cotán en el Monasterio de la Cartuja coincidió con su etapa de madurez creativa, caracterizada por un profundo misticismo y un estilo que funde el realismo con un brillo sereno. Durante sus quince años como cartujo, no solo actuó como pintor oficial de la orden, sino también como responsable de tareas domésticas. La mayoría de sus grandes pinturas, como esta Inmaculada, fueron encargadas para decorar las dependencias de la Cartuja, especialmente el claustrillo y el refectorio, pero tras la desamortización del siglo XIX, casi todos estos óleos pasaron a ser custodiados por el Museo de Bellas Artes de Granada.
Elena Luque explica que esta forma de presentar la Inmaculada de Sánchez Cotán «tiene un carácter eminentemente divulgativo adaptado a familias, escolares y a las personas que visiten, en general, el Museo de Bellas Artes de Granada». «Buscamos también conectar con los más jóvenes apostando por el lenguaje digital que consumen habitualmente», indica Luque, quien agrega que Sebka también ha llevado a cabo la visita guiada a las distintas estancias del Museo Casa de los Tiros.
Para todo ello participa un equipo multidisciplinar donde intervienen historiadores y documentalistas, que se encargan de la definición narrativa; guionistas y especialistas en tecnología en tres dimensiones, que realizan el tratamiento gráfico de los elementos; y los técnicos audiovisuales y de locución.
El arte siempre ha buscado nuevas formas de mirar. Al acercar el teléfono al código 'QR', el espectador está abriendo una ventana directa al pensamiento místico de uno de los grandes maestros de la pintura española. Un encuentro afortunado entre la Granada del siglo XVII y la del siglo XXI donde la memoria, la ciencia y la belleza vuelven a encontrar su lugar.