#ZaidínPuede
«La dignidad y la fortaleza del Zaidín es más fuerte que cualquier terremoto»
El Defensor del Ciudadano atiende tres días a la semana a los vecinos del Zaidín, donde las dudas sobre las ayudas conviven con el temor a nuevos temblores
Granada
El seísmo del pasado 13 de agosto no se sintió de la misma manera en toda Granada. En el Zaidín, los terremotos dejaron grietas en ... edificios y también una herida que no termina de cicatrizar: el miedo. Un temor que no se esfuma de un día para otro, pero que puede aliviarse con información, con respuestas y con alguien dispuesto a escuchar. Por eso, el Defensor del Ciudadano ha trasladado temporalmente su oficina al barrio: para abrir un espacio cercano donde los vecinos puedan compartir sus angustias, resolver dudas y conocer de primera mano los recursos y las vías de ayuda que tienen a su alcance.
Manuel Martín trabaja estos días desde un modesto despacho del Centro Cívico del Zaidín. No está solo. El Ayuntamiento habilitó tras la emergencia un punto de información para atender a los vecinos afectados por los terremotos y, un mes después, la carpeta en la que se acumulan los trámites, dudas y necesidades no deja de crecer.
Las principales consultas que recibe el Defensor tienen que ver con el Consorcio de Compensación de Seguros. Muchos de los afectados son ancianos que encuentran dificultades para realizar unas gestiones que, en buena medida, son telemáticas. «Los mayores necesitan que les expliquemos cada paso y les guiemos en un proceso que se les hace cuesta arriba», señala Martín que alerta, además, de la especial vulnerabilidad de los vecinos en una situación como esta y reclama responsabilidad para evitar que alguien intente aprovecharse de ella.
Basta con caminar por el barrio para darse cuenta de que hay ciudadanos que todavía no han recuperado la tranquilidad. Algunos no pueden descansar ante la vista de una pared agrietada o que se sobresaltan por cualquier crujido. «Aún no han logrado recuperar la sensación de estar a salvo en su propia casa», recalca el Defensor. En los casos en los que ese miedo se ha convertido en un problema que requiere atención, se ha recurrido a los equipos de salud mental o a los psicólogos de los centros de servicios sociales. También el Teléfono de la Esperanza está colaborando activamente para atender las consecuencias emocionales que ha dejado el episodio sísmico.
Por otra parte, aunque las instituciones avanzan para dar cobertura tras la catástrofe, el ritmo burocrático choca a menudo con las urgencias familiares. «Entiendo la desesperación y el deseo de respuestas inmediatas; la ayuda no siempre llega a la velocidad exigida», reconoce. Para él, resulta crucial acortar distancias entre la Administración y la ciudadanía, agilizando los trámites e informando con claridad. El Zaidín necesita respaldo oficial para recobrar su rutina, algo que empieza por una base elemental: saber a dónde acudir y qué recursos existen.
«El Zaidín puede levantarse. Es un barrio de personas trabajadoras que, durante generaciones, han hecho de la necesidad virtud»
Manuel Martín
Defensor del Ciudadano de Granada
Aunque el desgaste emocional se hace notar tras semanas convulsas, Martín confía en el modo de ser de los habitantes del Zaidín. Hay vecinos han abierto las puertas de sus casas, compartido alimentos o velando por quienes viven solos. «Aquí hay solidaridad, hay barrio, hay comunidad», subraya el Defensor que conoce bien el barrio porque vivió aquí cuando era un estudiante. «Son vecinos de siempre, que se conocen y eso se nota».
No oculta que el desánimo es comprensible después de semanas difíciles, pero reivindica la capacidad del barrio para salir adelante. «El Zaidín puede, puede levantarse. Es un barrio de personas trabajadoras y humildes que, durante generaciones, han hecho de la necesidad virtud. Y esta vez también lo están haciendo». También pide a los vecinos esperanza, «pero esperanza no significa resignación. Significa reivindicar lo que haga falta, luchar y centrarse en las soluciones», sostiene
Tres días a la semana, la puerta de su despacho permanece abierta en el corazón del Zaidín. «La dignidad y la fortaleza de este barrio es más fuerte que cualquier terremoto», concluye.