El relevo que protege la salud mental de los jóvenes granadinos
Cuca Casas cede el testigo de la asociación Injusalud a Antonio Hermoso para liderar la lucha por la salud mental de niños y jóvenes en Granada
Granada
Todo el mundo en el tejido asociativo de Granada sabe quién es 'Cuca'. Marisol Casas es una de esas personas que dejan huella. A ella ... le tocó hacerse fuerte ante la adversidad y no dudó en ayudar a otros que pasaban por lo mismo. Fundó Granabip y después, Injusalud. La primera asociación cerró el pasado enero, pero la segunda inicia ahora una etapa de revitalización con un relevo que será clave en la lucha por la salud mental de los niños y jóvenes de la provincia.
Coincidiendo con el Día Mundial de la Prevención del Suicidio, que es el 10 de septiembre, Cuca da un paso atrás y cede el testigo como presidente de Injusalud a Antonio Hermoso, quien ya dirige la Plataforma de Asociaciones de Pacientes y la asociación de Enfermos de Crohn y Colitis Ulcerosa de Granada. Desde hoy, él y un nuevo equipo llenarán el vacío asistencial que sufren los menores de entre seis y 17 años con problemas de ansiedad, depresión y otros trastornos de salud mental.
«La situación en la salud mental infantojuvenil es alarmante, en Granada y en todas partes. Injusalud es un proyecto crucial para cientos de familias que se sienten muy perdidas. No te puedes imaginar la cantidad de niños que entran todos los días con intentos o ideación», relata Cuca con crudeza. Las ideaciones suicidas, las autolesiones y las tentativas de menores llegan de forma constante a esta asociación, un fenómeno que se ha multiplicado exponencialmente desde la pandemia.
Ante este panorama desolador, Antonio Hermoso tiene claro el objetivo: que Injusalud se erija como un faro para una comunidad que a menudo camina a ciegas. «Muchas familias no saben identificar el problema y las que lo logran se estrellan rápido contra la sanidad pública. En Granada tenemos grandes profesionales en las unidades de salud mental, pero faltan más manos. No puede ser que el SAS dé citas de seguimiento cada tres o cuatro meses», reivindica.
El coste emocional
Por otro lado, está el coste emocional y la culpabilidad que soportan los progenitores. «Todo el mundo se pregunta en qué ha fallado, tienen un sentimiento de culpabilidad que solo desaparece cuando el niño recibe por fin un diagnóstico», advierte Cuca. Poner nombre al sufrimiento alivia. Sin embargo, llegar a ese punto es complicado, especialmente en los pueblos pequeños, según ella, donde «los esconden, los tapan, dicen que su niño es muy nervioso, muy vergonzoso, cuando lo que pasa es que tiene un problema».
Desde su experiencia atendiendo trastornos de salud mental, Cuca ofrece pautas muy claras para conectar con los menores cuando se sospecha que algo no marcha bien: «Cógele las manos a tu hijo y mírale a los ojos. No le preguntes qué le pasa porque te va a decir que nada. Sencillamente dile: mira, oye, ¿te gusta este plato? Éntrale por ahí, porque tú como madre o como padre sabes cómo hacer para que se abra».
A esto se suman problemáticas transversales muy diversas que abarcan desde el acoso escolar (bullying) y los trastornos de la conducta alimentaria (anorexia y bulimia) hasta la peligrosa adicción a las redes sociales y el aislamiento en las habitaciones.
Red de acogida
Injusalud actúa como un cauce sociosanitario indispensable. «Nosotros no sustituimos la atención clínica, no somos sanitarios, pero sí acompañamos al sistema y tenemos que pedir y reivindicar más recursos», subraya Hermoso. El nuevo plan de trabajo ya está listo e incluye talleres de competencias emocionales, mindfulness y apoyo psicológico a través de profesionales con un perfil cercano, «jóvenes y empáticos», que eviten el rechazo que los menores suelen sentir hacia figuras más distantes.
En este contexto, la asociación busca consolidar un espacio físico definitivo junto a las antiguas instalaciones de Granabip, en el Albaicín, cedidas por el Ayuntamiento de Granada. «El problema es que llevan cerradas un año. Se cayó el techo y no conseguimos que lo arreglen», lamenta Cuca. Sobreviven con subvenciones. «A una criatura ¿qué cuota le vas a pedir? Dependemos de ayudas, que igual te dan un 80%. ¿De dónde sacas el otro 20? Te pones a hacer teatro, a vender tortas o lotería», señala. «Estamos haciendo un servicio a la sociedad», concluye.
A pesar de las dificultades económicas, el cansancio y el dolor de los casos vividos en primera persona, el compromiso sigue intacto con el equipo dirigido por Antonio Hermoso. Con la vista puesta en la prevención y en la defensa de los derechos de la infancia, Injusalud arranca esta nueva andadura con la convicción firme de que, como advierte Cuca, «si no se pone remedio entre todos, irá a más. El problema irá a más». Frente al silencio institucional y el estigma, el movimiento asociativo granadino alza la voz para demostrar a padres, madres, niños y niñas que ya no están solos.