Una temporada de luces y sombras en Sierra Nevada con un 4% más de esquiadores
Sobre la estación han caído nevadas históricas, con jornadas espectaculares en cuanto a número de usuarios, pero las borrascas han causado también importantes daños
Granada
El sol aún no había aparecido por el horizonte cuando cientos de despertadores sonaron. Su primer pensamiento fue el mismo: ¿Quién me mandará a mí ... madrugar tantísimo si hoy no trabajo? La idea resuena en sus cabezas unos minutos, lo que tardan en lavarse la cara, vestirse y salir de casa. Conforme avanzaban, en la pantalla del coche comprobaban cómo la temperatura iba descendiendo progresivamente. Es la mejor pista del lugar al que se dirigían. Al cruzar cierta curva, ese pensamiento de 'quién me mandará a mí madrugar' se disuelve por completo. La imagen de la imponente Sierra Nevada endulza cualquier amanecer. Por delante tenían una jornada de esquí en una de las estaciones más bellas del mundo. La temporada 2025/2026, que este domingo llega a su fin, ha sido tan gloriosa como complicada. Por un lado, nevadas históricas y altas afluencias. Por otro, borrascas que han causado verdaderos estragos. En total, ha durado 156 días, situándose como la más larga del último lustro, pero ha sufrido 16 jornadas de cierre por las condiciones climáticas adversas.
La estación de esquí y montaña de Sierra Nevada ha cerrado con cerca de 900.000 esquiadores una de las temporadas invernales más duras de la historia reciente, en la que la adversa meteorología provocó el mayor número de días de cierre de la serie estadística (16) y causó daños en las instalaciones durante el mes de febrero que obligó a redoblar esfuerzos humanos y económicos para recuperar la estación para la segunda mitad de la campaña 2025/26. Con todo, la cifra de esquiadores (896.241) supone un aumento del 3,9 por ciento con respecto a la temporada anterior; los usuarios de actividades en la nieve en Borreguiles y en Pradollano ascendieron a 202.521 (-12,1%) mientras que el uso de remontes para peatones (telecabinas de acceso a Borreguiles o el telesilla urbano Parador) experimentó un descenso del 16,4 con 130.412 peatones.
La ocupación hotelera en los establecimientos de hospedaje de Pradollano fue del 66 por ciento, 4 puntos más que la pasada campaña. Por procedencias, el esquiador nacional con el 94,8 por ciento es predominante en las pistas de Sierra Nevada, seguido de portugueses y británicos; dentro del territorio nacional, Andalucía lidera el ranking por comunidades con el 72,6% por delante de la Comunidad de Madrid (18,8) y Valencia (5,6).
Los remontes comenzaron a funcionar el pasado 29 de noviembre, con siete kilómetros esquiables que una semana después, para el puente de la Constitución, eran ya 18. Diciembre, un mes que estaba flojeando en los últimos años, con temporadas que no empezaban fuerte hasta más adelante, dio la sorpresa. En Navidad, los usuarios pudieron deslizarse por más de 50 kilómetros de pistas, con días realmente fantásticos para los amantes de este deporte.
Por la estación no solo pasaron miles de esquiadores a diario, también aquellos que buscaban tirarse con el trineo o disfrutar de las actividades del mini parque de atracciones Mirlo Blanco, ubicado en Pradollano. El volumen de visitas fue tal que hubo algunos días con parkings completos a los que no se podía acceder ni con reserva previa. Cetursa devolvió tanto el dinero del aparcamiento como del forfait a los afectados, e informó de que les regalaría uno extra como compensación. También canceló de forma provisional de la venta online la reserva de plazas de parking.
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Sin embargo, en algunas jornadas las trabas para los conductores comenzaron antes de llegar a los parking de la estación. El 29 de diciembre, cuando la zona recibió la visita de más de 17.000 personas, fue el primer día que se cortó la carretera de la Sierra a la altura del Dornajo para evitar que el colapso llegara hasta Pradollano. La idea era, cuando las plazas de aparcamiento estuvieran completas, desviar a los vehículos en ese punto y que pudieran dar la vuelta. Cabe recordar que la Junta de Andalucía prevé construir tres aparcamientos disuasorios a la altura de La Higuera, el Dornajo y el Jardín Botánico para reducir los problemas en los accesos.
Daños en infraestructuras
Que el comienzo de 2026 trajese consigo nevadas debería haberse celebrado como la mejor de las noticias, pero la temporada, en ese sentido, ha sido de las más peculiares. El último domingo de enero cayeron hasta 40 centímetros de espesor, una acumulación que colapsó las calles de Pradollano. Las máquinas quitanieves no daban abasto e incluso el Ayuntamiento de Monachil dobló los medios, debido a que decenas de personas se quedaron atrapadas. Sus vehículos fueron sepultados bajo el manto blanco, y los que salían de las cocheras no podían circular. Además, hubo conductores que no iban correctamente preparados. O no llevaban cadenas, o eran de mala calidad o no sabían colocarlas.
Febrero trajo consigo tal cantidad de nieve que los operarios tuvieron que realizar jornadas maratonianas para poner a punto la estación cada día. Y no siempre las nevadas fueron beneficiosas. El tren de borrascas del mes de febrero provocó que varios días hubiera que retrasar la apertura o, directamente, dejarla cerrada. A esos temporales se les unió otro fenómeno, la lluvia engelante, que se produce cuando el agua cae sobre superficies a temperaturas bajo cero –especialmente en objetos metálicos– y se congela instantáneamente al contacto, formando una capa de hielo que puede alcanzar un gran espesor. Las infraestructuras sufrieron graves daños.
Tal y como informó Cetursa, la enorme carga de hielo dobló la torre 23 del Telesilla Laguna, dejando inutilizado el remonte. Las borrascas causaron efectos negativos, aunque de menor gravedad, también en otros remontes, como el telesilla Monachil, el Virgen de las Nieves, el Stadium y el telesquí Zayas. Y aunque Cetursa avanzó que el Telesilla Laguna estaría «previsiblemente inutilizado para el resto de la temporada», finalmente el remonte pudo volver a funcionar. Cuarenta y seis días después de aquel episodio, la Laguna, una de las zonas preferidas por los esquiadores, volvió a brillar.
Un marzo espectacular
Y por si Sierra Nevada no hubiera vivido suficientes fenómenos meteorológicos adversos, el 4 de marzo fue sorprendida por una tormenta eléctrica que obligó a evacuar a los usuarios y cerrar sus instalaciones. Eso sí, aunque el viento jugó malas pasadas algunos días -obligando a la estación a no abrir-, la racha comenzó, por fin, a ser buena. Marzo dejó cifras estupendas para Cetursa. Y con esta tendencia llegó Semana Santa, la tercera mejor de la serie histórica, con 100 kilómetros esquiables y un tiempo inmejorable. Se cerró con 78.900 esquiadores y una ocupación media durante el periodo de 71% en la urbanización de Pradollano. A esta cifra se suman 11.000 usuarios de actividades en la nieve para no esquiadores.
Sierra Nevada dice adiós a una temporada de luces y sombras. Luces, por haber caído del cielo de las mayores cantidades de nieve que se recuerdan, y sombras, por una serie de fenómenos meteorológicos adversos que han puesto en jaque a la estación. Con la mirada puesta en las actividades veraniegas que se celebran cada año en el parque natural, los amantes del esquí ya cuentan los días para volver a deslizarse por las pistas.