85.000 rayos en 11 horas, el episodio del 18 de septiembre
En tierra cayeron más de 15.000, cuando chocaron dos corrientes de viento que llegaron a alcanzar 85 km/h, mientras llovía. Valencia, Cataluña y Castilla-La Mancha fueron las más afectadas
Madrid
El viernes pasado, 18 de septiembre, cayeron sobre España más de 15.000 rayos. Esos fueron los que impactaron en tierra, de los casi 85. ... 000 que surcaron los cielos ese día, cuando se precipitaron unos 100 milímetros de lluvia en menos de una hora. Los «rayos detectados» sumaron 84.577, según la agencia francesa Meteorage. Los «nube-tierra», entre las 12 y las 23 horas, afectaron sobre todo a la Comunidad Valenciana, con 3.258; Cataluña, con 2.215, y Castilla-La Mancha, 1.457 rayos. Según sus datos, el evento ocasionó «más de 478 incidencias gestionadas por los servicios de emergencia en la provincia de Valencia» y «la suspensión temporal de las operaciones en el Aeropuerto de Valencia-Manises». Hubo inundaciones, se interrumpió el Metrovalencia y se aplazó el partido Levante UD y el Athletic, además del cierre preventivo de otras infraestructuras.
La actividad eléctrica comenzó cuando llegó un frente frío atlántico y su vaguada en altura evolucionó hasta formar una depresión. Se concentró sobre las comunidades mencionadas y el Mediterráneo occidental, hasta que las tormentas se desplazaron hacia el mar Balear. «El episodio estuvo asociado a una DANA (Depresión aislada en niveles altos), situada sobre el este de la Península Ibérica», explica Meteorage, en un comunicado. «Alimentadas por una masa de aire cálido y muy húmedo procedente del Mediterráneo, las tormentas se organizaron y regeneraron sucesivamente sobre los mismos sectores, provocando acumulaciones de lluvia excepcionales».
Este episodio con un singular y abundante número de rayos ocurrió cuando el aire cálido y muy húmedo marítimo llegó a la costa, con altas temperaturas, al igual que las zonas cálidas del interior. Entonces hubo un «aire frío en altura sobre esta masa de aire», que generó una «inestabilidad muy elevada», lo que se juntó con un cambio de dirección de los vientos. Los del sureste chocaron con la costa y con las cimas interiores, mientras que «en altura el viento procedía del suroeste». Alcanzaron una velocidad de hasta 85 kilómetros por hora. Surgieron así las «células tormentosas».
Los primeros rayos tronaron a primera hora de la tarde en Cataluña y la actividad eléctrica se extendió hacia Castellón y Valencia, con un pico máximo entre las 19 y 21 horas. El peligro de estos eventos no son la intensidad, sino el tiempo que permanecen en la misma zona, explica la agencia francesa. Es lo que llama el «parámetro decisivo», y que se agravó cuando la orografía, sobre todo la valenciana, «mantuvo las células sobre las mismas laderas» y las nuevas seguían la trayectoria de las anteriores. En todo caso, advierten que, aunque los rayos son llamativos y temidos, «las precipitaciones provocan más daños».