Patrimonio riojano
Suso pide tiempo
Los hallazgos arqueológicos y el reestudio histórico del monasterio justifican, según el IPCE, medio año más de obras
San Milán de la Cogolla
Suso necesita más tiempo. Las obras del monasterio original de San Millán de la Cogolla, el de arriba, van a requerir medio año más, ... pero también van a obtener un mejor resultado. Es lo que sus responsables transmiten: «Vamos a devolver a Suso, no solo la estabilidad, sino su identidad».
La restauración integral que el Ministerio de Cultura está realizando en el Monasterio de San Millán de Suso a través del Instituto del Patrimonio Cultural de España (IPCE) estaba motivada por «la inestabilidad estructural del edificio» a causa de «las persistentes filtraciones de agua» desde la ladera sobre la que se asienta.
Son obras declaradas «de emergencia» debido a la gravedad de unos problemas agudizados tras el lluvioso otoño-invierno de 2024, que comprometían el conjunto: el abombamiento del muro norte (el que se adosa a la ladera), el riesgo de desplome del muro sur (el que da al valle) y las fisuras de la arcada central del templo. Todo esto, que ya sería preocupante en cualquier bien, tratándose de parte del Patrimonio de la Humanidad, resulta un riesgo desastroso.
Los trabajos, que también incluyen la renovación de los tejados, tienen un presupuesto de 4,5 millones de euros y se ejecutan desde comienzos de 2025 bajo una cubierta instalada entonces como protección provisional contra la lluvia y el viento.
El plazo inicial era de dos años, con previsión de terminar para «finales de 2026 o comienzos de 2027», pero esta misma semana el IPCE ha anunciado que requerirán «algunos meses más» y se ha comprometido a que sea el próximo verano cuando se «devuelva a Suso su vida turística, cultural y patrimonial».
La razón principal de esta demora es la «relectura histórica» del conjunto que está realizando un equipo multidisciplinar, al que se ha sumado el CSIC, tras los «hallazgos de interés arqueológico» hechos durante las obras.
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Esta relectura es de gran importancia para profundizar en el conocimiento de Suso, que, pese al reducido espacio que ocupa, concentra siglos de historia: un eremitorio altomedieval (san Millán murió aquí en el año 574), convertido en cenobio visigótico, monasterio mozárabe con ampliación románica y scriptorium de trascendencia para el origen del castellano. Una verdadera cápsula del tiempo que todavía esconde secretos.
La cueva de Oria, la santa emparedada
Áurea de Villavelayo o santa Oria (1043-1070) vivió por voluntad propia en una cueva en el Monasterio de San Millán de Suso. Y allí murió a los veintisiete años y fue enterrada. La suya es una de esas historias prodigiosas que solo se entienden a través de la leyenda y la tradición cristiana, pero que la investigación científica ayuda a conocer mejor. Se cuenta (lo cuenta Gonzalo de Berceo) que 'en un rencón angosto entró emparedada': 'Cerca de la eglesia es la su sepultura, / a pocas de pasadas en una angostura, / dentro de una cueva so una piedra dura, / como merescié ella non de tal apostura...' Sus reliquias permanecieron en ese lugar hasta que en 1609 se trasladaron a su pueblo natal, donde se erigió una ermita en su honor.
Hoy, en San Millán de Suso, su cueva en la ladera de la montaña, la única ventanuca por la que se comunicaba con el exterior y a través del que recibía los escasos alimentos, y la escalera de acceso desde el templo, labrada sobre la misma roca, están siendo recuperadas y estudiadas a fondo. Constituyen uno de esos 'hallazgos' que justifican la demora en las obras de restauración del monasterio.