El restaurant
Cocina tradicional con un toque contemporáneo
El Zarcillo, espacio gastronómico del NH Herencia Rioja, cuenta con un menú diseñado con esmero que ofrece una amplia variedad de entrantes y platos principales
En tierra de vinos, no es raro ver referencias vitícolas en mesones, bares y restaurantes. Precisamente el Zarcillo hace un guiño claro a una de ... las partes claves de la vid, la que sirve de apoyo a la planta, y que es fácilmente reconocible por su forma de espiral. Y es que cuando en 1998 se inauguró este establecimiento, el estilo rústico que le caracterizaba, con referencias constantes al vino y a La Rioja, le permitía acoger barricas. Con la reforma en 2019, se modernizó su imagen, pero se mantuvo su apuesta por la cocina tradicional, siempre con toques modernos.
El Zarcillo es la propuesta gastronómica del hotel NH Herencia Rioja, que cuenta con la particularidad de disponer de una entrada a pie de calle, en Benemérito Cuerpo de la Guardia Civil, lo que ayuda a abrirse más allá de los huéspedes del hotel. El servicio comienza bien temprano, con los desayunos, cuando el comedor recibe a quienes se alojan en el hotel. Clientes que llegan hasta Logroño por negocios o para hacer turismo y a que, además, no solo reciben una propuesta variada de calidad, sino que esa exigencia se les brinda también en el servicio.
De lunes a viernes, el comedor se convierte en un restaurante abierto al público en general –aunque en las cenas los comensales son en su mayoría huéspedes del hotel–. En él se puede disfrutar de un amplio menú, con una cuidada selección de platos –once entrantes ydiez principales– que sorprenden por su esmerada presentación.
Su risotto de hongos, su meloso de ternera, su brick de rabo de toro o su torrija de brioche caramelizada son los platos estrella
Una cocina sencilla, rica, siempre basada en lo tradicional, pero a la que le dan unos toques más contemporáneos, como la definen sus chefs. Manuel González, asturiano de nacimiento, llegó a Logroño hace 23 años tras una amplia temporada en Mallorca, para ser el jefe de cocina del Zarcillo, donde se jubilará a finales de este mes de junio. Casi de manera paralela, hace 22 años, entró Iván Fernández, de Anguiano, formado en la Escuela de Hostelería de Santo Domingo de la Calzada, y que seguirá en el establecimiento, trabajando codo con codo con Aitor Santamaría. Este riojano de Ezcaray, que estudió en el Basque Culinary Center y trabajó con Francis Paniego diez años y después durante ocho en Inglaterra con Nieves Barragán, será el nuevo jefe de cocina. Pero hasta que cuelgue el delantal Manuel, los tres seguirán sentándose a la mesa para idear nuevas propuestas que incorporar al menú.
Entre los entrantes, destacan los productos de temporada, sus ensaladas, tartar y risotto de hongos y parmesano. Y entre los platos principales triunfan su meloso de ternera con crema fina de patata, que es una carrillera de vacuno que se ha cocinado a muy baja temperatura durante bastantes horas y que luego se remata en la propia salsa ya elaborada de su cocción, o su brick de rabo de toro al vino tinto. «Es una propuesta algo diferente a lo que puedas comer en casa», sostienen.
La temporalidad marca la propuesta gastronómica de este restaurante, donde priman igualmente sus platos de verduras y sus cachopos. La parte dulce cuenta con varias opciones, pero los postres más demandados son su torrija de brioche caramelizada con helado de vainilla, su milhojas de canela con mascarpone y helado de café irlandés, simulando al tiramisú, o su carpaccio de piña con helado de coco.