José Ramón Jiménez | El Educador en Vinos
«No hay reglas a la hora de beber blanco o tinto; es tu gusto personal»
José Ramón Jiménez destaca que La Rioja es una región «muy focalizada al enoturismo y quien viene quiere hacer cosas relacionadas con el vino«
José Ramón Jiménez llegó al mundo del vino gracias a su padre, que vio un cartel en el que se anunciaba un módulo Formación Profesional ... de Enología. «Y me lancé a hacerlo», recuerda. Le gustó tanto que continuó formándose en la materia. «Fui a hacer dos diplomaturas superiores a Burdeos, una de Enología y Viticultura y otra de Técnico en Marketing y Ventas de Vino». No se identifica «como un enólogo como tal, porque no tengo la titulación en sí, aunque sí la formación después de tantos años». De hecho, sus primeros trabajos tuvieron como destino un laboratorio en bodega, «pero la gente que me conoce sabe que me gusta mucho hablar y hablar de vino y en el laboratorio pasaba bastantes horas solo y me aburría. Cuando venía gente a hacer visitas a la bodega, me quitaba la bata y bajaba con ellos. Hablaba inglés, francés y español –ahora también se defiende en alemán– y ahí vi que tenía que cambiar el chip».
En 2004 empezó en Vivanco, como responsable del Aula de Cata y relaciones públicas. Allí la familia Vivanco «me dio la posibilidad de exprimirme en lo que soy bueno. Un buen comunicador en vino. Me gusta hablar de esto, me he formado muchísimo y sigo haciéndolo. Tengo el famoso Wine and Spirit Education Trust (WSET) –nivel 3–. Soy un culo inquieto».
Permaneció hasta 2011 y después creó la que es su marca personal, El Educador en Vinos. «Hago todo lo que ofrecía en Vivanco, pero para cualquier persona, bodega, empresa o ayuntamiento que quiera utilizar mis conocimientos y mi bien hacer». Ser una persona inquieta le ha llevado a descubrir facetas que pensaba que no tenía, como la formación. «Formo parte del máster de Analítica Sensorial en la Universidad de La Rioja y colaboro activamente con la Asociación de Sumilleres de La Rioja. Doy clases en su máster, pero también soy formador para el Servicio de Empleo. Impartía el certificado de profesionalidad de sumillería en la Escuela de Santo Domingo de la Calzada y ahora el de Enoturismo en Haro –empezará la quinta edición este año–. Soy muy activo, me apunto a un bombardeo».
Desde el punto de vista de la formación, se está realizando, en su opinión, una gran labor para tener a profesionales tanto en hostelería como en turismo. «Creo que la excelencia en el servicio en estos sectores es fundamental en una región tan importante, vinícolamente hablando, como es La Rioja, que es un referente a nivel mundial». Pero aunque se están dando grandes pasos, «queda mucho por aprender», cree.
José Ramón Jiménez destaca que La Rioja es una región «muy focalizada al enoturismo y quien viene quiere hacer cosas relacionadas con el vino. Cada vez hay más bodegas que abren sus puertas, hay más winebars o winecorners..., pero tienen que hacer algo a nivel experiencial que la gente lo recuerde y lo recomiende». Porque el perfil de enoturista no es el mismo. «Ha bajado la edad. Llega gente más joven. Los grandes visitantes nacionales vienen del País Vasco, Madrid y Cataluña, pero hay mucho cliente americano, alemán, inglés, chino, japonés.... Las preguntas que hacen han cambiado también, son más técnicas. De ahí la importancia de la buena formación de los guías y de quien atienda en bodegas».
Caída del consumo de vino
Es consciente de la caída del consumo de vino y de los nuevos gustos del consumidor. Rehúye, en todo caso, de reservar los tintos para las carnes y los blancos para el pescado. «No hay reglas a la hora de beber blanco o tinto; es tu gusto personal. Sí que hay que aplicar un poco de lógica y, sobre todo, va a depender de la situación, de con quién estés, de dónde estés y de lo que te apetezca en ese momento». Además, en cuanto a las tendencias, apunta al crecimiento del blanco, «con lo que habría que potenciar las buenas elaboraciones y que los hosteleros empiecen a recomendar un blanco de Rioja antes que de otras denominaciones». Observa también, a nivel general, que «se está tendiendo hacia vinos más frutales, menos intensos, con más frescor y menos alcohólicos». Es en este punto donde aclara que el vino sin alcohol, cada vez con más demanda, «no es lo mismo que el mosto. Es un vino que se ha elaborado como cualquier otro y cuando está terminado se le somete a un proceso de desalcoholización».