Masters de Roma
Jódar se desvanece entre el humo de Roma
El madrileño pierde contra Darderi en un partido marcado por la presión de la grada, las tres horas de duración y el humo de los fuegos artificiales de la final de la Copa de Italia
Enric Gardiner
En el tenis se han alcanzado cotas de surrealismo muy grandes. Desde partidos disputados a lo largo de tres días por la lluvia hasta un ... encuentro de Carlos Alcaraz suspendido por una invasión de abejas en la pista o incluso cuando una iguana escaló un marcador en Miami, pero quizás nunca se había visto un partido que se suspendiera porque hubiese demasiado humo.
Le tuvo que tocar a Rafa Jódar, que en la madrugada romana le tocó graduarse en otra asignatura del tenis, la de que todo puede pasar en este deporte. Perdió contra Luciano Darderi (7-6 (5), 5-7 y 6-0) pero se llevó una gran lección, que hay que aguantar lo que pasa dentro de la pista y también fuera de ella. Tuvo al público en contra, empezó su partido con casi tres horas de retraso por la lluvia y este tuvo que ser suspendido durante bastantes minutos por la razón más inverosímil de todas.
La pista central del Masters 1000 de Roma se ubica en el mismo recinto que el estadio Olímpico de la capital, donde este miércoles se disputó la final de la Copa de Italia entre la Lazio y el Inter de Milán. Ganaron los interistas y lo celebraron con fuegos artificiales. El humo de la pirotecnia llegó hasta la pista de tenis y provocó que las cámaras que conforman el canto de líneas electrónico no pudieran hacer su trabajo. El resultado es que los puntos no eran cantados por la tecnología y por lo tanto el partido no podía jugarse.
Jódar no se lo podía creer, mientras Darderi, que en el momento del parón estaba 5-6 abajo y a tres puntos de perder el set, pedía que el encuentro se suspendiera. El juez de silla explicó que era cuestión de tiempo que el humo se dispersara y entre los directores del torneo y los supervisores acordaron esperar unos minutos y luego seguir.
Vuelta del parón
Los efectos del parón fueron difíciles de entender. Jódar comenzó el desempate con 5-2 a favor para después perder cinco puntos consecutivos y con ello el set. El segundo parcial arrancó entre los vítores del público local, que querían derribar a la promesa española. Y lo consiguieron, Jódar se colocó set abajo y 0-3 y dos pelotas de 'break' en contra. Estaba finiquitado esto. Los italianos cantaban «¡Vamos, Lucho!» y solo faltaba la puntilla de Darderi.
Pero esto es tenis y todo puede pasar. Jódar, que tuvo que pasar por el banquillo para limpiarse la tierra después de una caída con 0-3 abajo, emergió de esas dos pelotas de rotura e igualó a tres. A Roma ya no le faltaba nada, se sumaba el sonido de las ambulancias y hasta un helicóptero que molestó a Darderi al sacar.
El último ingrediente fue la remontada del español, que salvó dos puntos de partido y forzó el tercer set. La ventaja moral de haber levantado esas dos pelotas al borde de la derrota no compensó, eso sí, el derroche físico. Jódar estaba extenuado y con la doble falta que le puso 0-4 abajo lo confirmó. Se apoyó en sus rodillas y entre calambres claudicó. Se marcha con la cabeza alta, con sus segundos cuartos de final en un Masters 1000 y entre los treinta mejores del ránking. Ahora se tomará un merecido descanso y volverá para Roland Garros, donde tendrá el privilegio de ser cabeza de serie en su segundo Grand Slam.
Darderi, en sus primeras semifinales en un Masters 1000, se enfrentará este viernes a Casper Ruud, verdugo de Karen Khachanov, por un puesto en la final de Roma.