Logroño
Las cumbres de la ONU deberían ser retransmitidas por televisión. No me refiero a sacar cinco minutillos apresurados en el telediario, sino a emitirlas durante ... las 24 horas en un canal apropiado, tal vez National Geographic o BBC Earth, con la grave voz de sir Richard Attemborough narrándonos las costumbres de unos animalitos solo ligeramente parecidos a nosotros. ¡Ahí está el primate Donald, dándose golpes en el pecho y emitiendo gruñidos de pelea! ¡Fijaos en Sánchez, cortejando lorquianamente a Mamdani en un dulce rito de apareamiento! ¡No perdáis de vista a los líderes africanos, tan coloristas, muchos de los cuales ya ni siquiera sabemos si mandan en sus países! ¡Atención a la mirada oblicua de los embajadores chinos, que observan el mundo como los leones contemplan la sabana!
Pese a la rica biodiversidad de la ONU, ningún ejemplar se acerca en términos evolutivos a Delcy. ¡Qué mujer asombrosa! Cuidado, Pedro: sus besos son peligrosos como culebras. Si la IA acaba finalmente con la humanidad, en el planeta solo sobrevivirán algunos ratones, las cucarachas y Delcy, especies capaces de superar los cataclismos más brutales. Hay organismos extremófilos menos resistentes que Delcy, que ha pasado de rebelde antiimperialista a procónsul del imperio en día y medio. Ni en Roma se habían visto traiciones tan redondas; lo de Catilina a su lado fue una conjura escolar, como de niños que se juntan en el recreo para hacer pellas. ¡Lo que hubiera disfrutado Cicerón con una Delcy en el siglo I aC! Mientras tanto, Maduro, el héroe antes conocido como Superbigote, deambula melancólicamente por una cárcel de Brooklyn, contento al menos de poder pasarse todo el santo día en chándal.