Un corazón de cerdo para Alba Flores
La actriz encarna a una mujer que recibe un órgano del animal porcino en la película 'Bypass', que se ha rodado en la Comunitat y a las órdenes de la valenciana Lucía Casañ | «Ojalá esta película anime a cuidar la Albufera, a mí me ha alucinado», pide la intérprete madrileña
Rosana Ferrando
Valencia
En Sagunto, entre carreteras secundarias, hoteles que llevan más de quince años cerrados y paisajes abiertos, una mujer huye de un cerdo. O quizá no ... escapa de él, sino de sí misma. Ella es Alba Flores dentro de la piel de Amal, una joven con problemas cardiovasculares que se somete a un experimento: recibir el corazón de un cerdo modificado genéticamente. La operación funciona, pero su vuelta a la sociedad, no tanto.
Es lo que cuenta 'Bypass', la nueva película de la directora valenciana Lucía Casañ Rodríguez. La semilla del proyecto nace de un hecho real. En 2022, Casañ leyó la noticia del primer xenotrasplante de corazón a un humano, el de David Bennett. Lo que le atrapó no fue el avance científico, sino una pregunta aparentemente banal que hizo el paciente antes de entrar en quirófano: «¿Haré oink oink?». «Dentro de algo tan técnico, en el fondo, estaba preguntando si iba a ser humano después de la operación», explica la directora y guionista. Esa es la duda que atraviesa todo el filme.
Para contarla, Casañ recurre a un tono que ya marca su cine: una mezcla de fábula, comedia y absurdo que permite tomar distancia de la realidad sin dejar de hablar de ella. «El mundo ya tiene demasiado drama y siempre he pensado que a mí me encantaría que mis películas las pudiese ver todo el mundo», asevera.
Bajo esa apariencia ligera, 'Bypass' esconde un fondo mucho más denso. Amal no es solo una paciente, es un personaje profundamente desubicado. Ha aprendido a vivir enferma y a entender su cuerpo como un obstáculo. Cuando por fin puede vivir, no sabe cómo hacerlo. «Es un poco lo que nos pasa a los jóvenes, que no entendemos el contexto, nos cuesta arraigarnos y eso nos hace sentir mal», explica la guionista. La película se convierte así en un retrato generacional, en el que la salud mental aparece de forma transversal. Amal nunca ha encajado del todo, pero tras su operación, su diferencia se amplifica, se convierte en noticia y en motivo de espectáculo. La pregunta deja de ser médica para volverse existencial: ¿qué nos hace humanos?
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El rodaje recorre distintos puntos de la Comunitat. Sagunto, Rocafort, la Albufera o Buñol son algunas de las localizaciones. Alba Flores solo habla maravillas de grabar en los alrededores de la capital del Turia. «Esto me encanta. No conocía mucho el territorio», exclama. Ha traído su telescopio terrestre porque le encanta observar las aves. «Ojalá esta película anime a cuidar la Albufera porque es muy rica. A mí me ha alucinado», pide con una sonrisa.
Lo que en un inicio podía parecer un relato más contenido ha mutado en algo físico, casi salvaje. «Es una aventura constante», reconoce Flores, que se enfrenta a uno de los papeles más exigentes de su carrera. No solo por la carga emocional y el trabajo corporal, sino porque tiene que impregnarse del mundo artístico de una directora que la reta. «No entiendo a Lucía del todo y eso me encanta», añade. La interpretación se aleja del naturalismo para explorar otros lenguajes más cercanos a lo físico, incluso a lo animal.
En ese viaje hay una presencia que lo cambia todo. Se trata de una cerda llamada Lady que interpreta a Rosa, la coprotagonista. No es un efecto digital ni un recurso puntual, es un personaje. Trabajar con ella ha obligado a adaptar los tiempos y la propia puesta en escena. La actriz puso como requisito esencial el bienestar de los animales que trabajasen en la película. De hecho, ha adoptado a una de las cerditas que iba a salir en escena y la ha rebautizado como «Meryl Streep».
«Ha sido generar confianza poco a poco con Lady», explica Flores. La actriz ha entendido la forma de comunicarse con el animal y así han retratado la evolución que comienza con rechazo y acaba en algo mucho más complejo que un vínculo.
Y ahí aparece una de sus ideas más incomodas: quizás lo animal no es lo que creemos. Quizá no está en el cuerpo intervenido de Amal, sino en la forma en la que la sociedad la mira, la juzga y la rechaza. Casañ lo resume en una frase que parece una declaración de intenciones: «Para vivir hay que mancharse». Es su postura frente la obsesión actual con la limpieza.
También plantea, casi de fondo, una reflexión más amplia sobre la relación entre los humanos y otras especies. «Somos codependientes. Formamos parte de un todo», apunta la protagonista. Como este, hay muchos otros mensajes que se descubrirán en las salas de cine.
'Bypass' no busca dar respuestas cerradas ya que prefiere incomodar y abrir preguntas. Quizá por eso resulta difícil clasificarla. Es comedia, pero también es inquietante. También habla lo íntimo desde la colectividad. Y, sobre todo, es un viaje físico que simboliza un cambio interior.