Ensayo antes de ir al teatro de los sueños
Las 146 aspirantes se enfundan los pololos y enaguas para repasar ante sus jurados el protocolo de la noche de la gran gala
Lola Soriano Pons
Valencia
Las sonrisas y los nervios han hecho este lunes acto de presencia a partes iguales en los ensayos que han realizado las 73 niñas y ... 73 jóvenes que aspiran a ocupar el trono fallero en 2027.
Esta prueba de fuego ha tenido lugar, al igual que el pasado ejercicio, en el pabellón de La Fonteta, donde hasta hace dos años se realizaba la gala fallera que marca el camino de las 26 elegidas para representar a Valencia y a las Fallas.
Las 146 aspirantes se han enfundado los pololos y enaguas y también los respectivos números que los representan para cumplir con la tradición de aprenderse el protocolo del desfile sobre la flamante alfombra de la gala fallera.
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Los organizadores del espectáculo han dado consejos a todas ellas, como no correr en el momento mágico de salir a la pista para presentarse ante los espectadores. También les han detallado que es importante guardar distancia y relajarse y disfrutar de la experiencia única que van a vivir.
Aunque este era uno de los varios ensayos que van a realizar, los miembros del jurado han estado presentes en el acto y muy pendientes de los detalles y las anécdotas.
No hay que olvidar que desde la convocatoria de presentación de las candidatas en la terminal portuaria de Trasmed, el pasado 11 de septiembre, las jóvenes y niñas han tenido ya la oportunidad de mostrarse tal como son y de tratar de meterse al jurado en el bolsillo.
Tanto las candidatas mayores como las infantiles han posado en el Colegio del Arte Mayor de la Seda ataviadas con el traje regional. También han acudido a la Junta, donde les han propuesto temas de conversación, para ver cómo se desenvuelven y cómo lucen trajes de fiesta.
La pregunta del corpiño del siglo XVIII
Este año tampoco ha faltado el típico y temido test de actualidad fallera para las mayores, donde se han formulado preguntas como qué fallera mayor de Valencia fue la primera en lucir un corpiño del siglo XVIII, un interrogante que si recibía la respuesta de Carla Muñoz Antolí-Candela (FMV 1991), que apostó por un cuerpo del siglo XVIII-un estilo que se recuperó y llegó para quedarse-, suponía ya tener un punto a favor.
Otra de las pruebas que ya han superado es la del 'supuesto', de ponerles en una situación concreta para dar un discurso improvisado, como por ejemplo, si tienen que acudir a una falla a la que se le acaba de estropear su ninot, qué les dirías en una visita.
Más recientemente, en el crucero que se puso rumbo a Menorca, el jurado mayor propuso a las jóvenes hacer una 'fiesta de no pijama'. En este caso, se reunieron en una sala, se sentaron todos en el suelo, jurado y candidatas, y se intercambiaron preguntas.
Entre las candidatas se lanzó al jurado la pregunta de si han tenido que sacrificar mucho su vida personal para poder estar valorándolas. Por su parte, el jurado les hicieron hablar de consejos a la hora de elegir tacones o un color de rimel, temas que servían de excusa para ver cómo se expresaban.
Como explica Sandra Llopis, miembro del jurado mayor, a todas las jóvenes el jurado les ha regalado una libretita que ellas han personalizado con su nombre y número, la misma libreta que también tienen los miembros del jurado.
En estas libretas, unas a otras, se dejan escritos mensajes y también pueden ponerlos en las que poseen los siete componentes del jurado. Será una libreta que guardarán unos y otros como recuerdo.
La última prueba que harán tendrá lugar el jueves, será una cena previsiblemente, en el casal de l'Antiga, falla de Rafa Mengó, integrante del jurado.
Entrevista con los padres
En el caso de las infantiles, entere las pruebas no ha faltado la entrevista con los padres, para conocerlos, ver el grado de implicación a la hora de cumplir con la agenda de sus hijas.
También ha habido tiempo de quedr para hacer cenas y comidas, con platos como paella y macarrones. Tranquilos, no les han puesto a pelar marisco para ver cómo se desenvolvían. Eso sí, se han hecho picoteos, para ver si comían tranquilas o atropelladamente.
Como explica Amparo Martín, miembro del jurado infantil y fallera mayor infantil de Valencia 1984, «sí les hemos hecho trabajar en grupos de trece para ver cómo se relacionaban, quién era la líder, si alguna acaparaba o no los parlamentos o la más calladita».
Queda por hacer la prueba de la fiesta de disfraces, que será el jueves, donde la temática será fallera. La merienda de cóctel ya la hicieron y los siete componentes del jurado tendrán un obsequio con ellas. «El problema no es elegir 13 niñas es no sacar a 60», concluye Amparo.