Javier, cura a los 27 años: «A mí me han gustado, no una, sino muchas chicas»
En el pódcast 'Se Buscan Rebeldes', el sacerdote cuenta cómo vivió ese proceso durante los años en los que fue tomando una decisión que implicaba renunciar a una relación de pareja
Ser sacerdote no impide sentir atracción por otras personas. Así lo cuenta Javier, un cura de 27 años, que se ha atrevido a verbalizar ... públicamente una cuestión de la que no siempre se habla cuando se aborda la vida de quienes han elegido el celibato: qué ocurre con la atracción y los sentimientos hacia otras personas cuando la vocación religiosa empieza a ocupar el centro de la vida.
En el pódcast 'Se Buscan Rebeldes', Javier cuenta cómo vivió ese proceso durante los años en los que fue tomando una decisión que implicaba renunciar a una relación de pareja. Lejos de presentar esos sentimientos como algo que tuviera que desaparecer de un día para otro, explica que formaron parte de un camino de discernimiento en el que necesitó tiempo y acompañamiento.
«A mí por supuesto que me han gustado, no una, sino muchas», asegura. En este contexto, el sacerdote recuerda además la importancia que tuvieron su madre y sus hermanas durante ese proceso, ya que las considera referentes que influyeron en su manera de entender las relaciones y el amor.
Me iba serenando
La elección del sacerdocio no supuso para Javier que dejara automáticamente de sentir interés por las mujeres. Según explica, esos sentimientos continuaron apareciendo y fueron cuestiones que tuvo que examinar durante su proceso de discernimiento.
«Vas discerniendo, yo siempre con compañía, y me iba serenando», señala. La reflexión, según su relato, no consistía en negar aquello que sentía, sino en intentar entender de dónde procedía y qué significado tenía dentro de la decisión que estaba tomando.
También hubo momentos, ya más avanzado su compromiso con la vocación sacerdotal, en los que podía sentir simpatía o interés por alguna mujer. En esas situaciones, asegura que intentaba mirar más allá de la primera impresión para determinar qué había detrás de esas emociones.
La cuestión era distinguir entre una atracción o un sentimiento pasajero y aquello que él entendía como una forma de amor más profunda. Un proceso que, según explica, no vivió necesariamente desde el conflicto.
Me sirvió para conocer un amor limpio y puro
Javier considera que aquellas experiencias terminaron ayudándole a comprender mejor su propia manera de querer. En lugar de interpretar la atracción como un obstáculo insalvable para su vocación, la incorporó a ese proceso de reflexión que acabaría conduciéndole hacia el sacerdocio. «Me sirvió para conocer un amor limpio y puro», sostiene.
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En su relato, por tanto, no hay una separación absoluta entre los sentimientos que experimentaba y la decisión de convertirse en sacerdote. Más bien describe cómo fue aprendiendo a situarlos dentro de una vida que finalmente estaría marcada por el celibato.
La influencia de su madre y de sus hermanas aparece también como un elemento relevante. Javier las sitúa entre las personas que más le ayudaron a construir su manera de entender las relaciones y de acercarse a los sentimientos que experimentaba.
«Veo a una chica y puedo opinar si es guapa o no«
Con 27 años, el sacerdote no plantea su elección como una pérdida de la capacidad para apreciar a otras personas. Al contrario, reconoce que continúa siendo consciente del atractivo físico cuando lo percibe.
«Lógicamente veo a una chica y puedo opinar si es guapa o no», comenta.
Su explicación parte de una diferencia entre reconocer una atracción y decidir qué hacer con ella. Para Javier, la vocación sacerdotal no implica dejar de tener determinadas percepciones o sentimientos, sino aprender a integrarlos en una forma de vida basada en el celibato.
Es precisamente esa parte de su experiencia la que comparte ahora públicamente en 'Se Buscan Rebeldes': el recorrido personal que le llevó a asumir que sentir atracción no desaparece por el hecho de escoger el sacerdocio y que, para él, entender esos sentimientos formó parte de la propia decisión.