El dolor de Colombia también se sufre en Valencia
Decenas de personas del país hispanoamericano muestran su apoyo a las víctimas del terremoto en la plaza de la Virgen
Valencia
El dolor de Colombia tras el terremoto que ha segado cerca de trescientas vidas en el país hispanoamericano también se sufre en Valencia. La plaza ... de la Virgen fue testigo de ese sentimiento ayer por la tarde. El céntrico enclave se convirtió en el lugar donde se mostró el afecto de la ciudad y sobre todos los ciudadanos colombianos residentes en la capital del Turia trasladaron a quienes han sufrido la pérdida de seres queridos, de sus casas, de sus trabajos... En definitiva, de buena parte de su vida.
Ante la Basílica de la Virgen de los Desamparados se concentraron decenas de personas portando banderas de Colombia. Acudieron llamados a participar en una vigilia que, tal como se explicó en el transcurso del acto, no era de contenido religioso, sino que se celebraba con el deseo de estar vigilantes ante la situación de los suyos y al mismo tiempo mostrarles que están con ellos. No obstante, en un momento de la celebración un ciudadano manifestó públicamente su fe y rezó una oración que muchos siguieron.
Entre los asistentes se encontraba Emely, quien relató que en su familia no había víctimas mortales, pero sí que están padeciendo el dolor «de ver sus casas partidas en dos y las dificultades de la llegada de ayudas porque se encuentran en una población pequeña». También Paula narró la situación que envolvió a su hermana «cuando en el trabajo, donde el temblor se sintió con fuerza, casi se le cayó el techo encima».
Cada palabra llevaba escrito un sufrimiento como el que ayer levó a María Macías a «rezarle a la Virgen de los Desamparados». Al salir se sumó a la vigilia de la diáspora de Colombia y relató a este diario que había acudido a la Basílica a «rezar por mi hermano de 17 años, que le van a operar. Él está en silla de ruedas y el día del terremoto mi madre le tuvo que sacar corriendo porque e n la residencia donde estaban les avisaron del temblor».
Había muchas emociones contenidas entre las que sobresalía el deseo de estar cerca de los suyos. Lo manifestaron de manera muy clara a través de los mensajes que escribieron sobre cartulinas de los tres colores de la bandera colombiana. Esas palabras se convirtieron en las consignas de una tarde de solidaridad. «El pueblo salva al pueblo. Desde Valencia, España, queremos mandarles un abrazo». Este era uno de los escritos a los que se sumaron otros en los que se manifestaba que «Colombia nunca ha salido de nuestro corazón. No están solos».
Los deseos plasmados sobre el papel de alguna manera estaban vinculados al nombre de Valencia en lo que quedó convertido en un acto de hermanamiento entre una y otra tierra, «Colombia: estás viva en Valencia, desde esta linda tierra estamos contigo», se leía en otra de las cartulinas.
Todas esas palabras ganaron fuerza con la lectura de un manifiesto por parte de Andrés Gaviria, representante de la Asociación América España Solidaridad y Cooperación (Aesco). El contenido de sus declaraciones encerraba las esencias del dolor y el deseo de mitigarlo por parte de quienes no pueden olvidar su origen. «Emigrar no significa dejar de pertenecer». Esta fue una de las primeras afirmaciones a las que siguió la declaración de que «podemos vivir en Valencia, en Madrid, en París, en Londres o en cualquier otro lugar del mundo, pero cuando Colombia sufre, nosotros también sentimos ese dolor».
La intervención siguió explicando las razones que les habían movilizado: «No estamos aquí representando posiciones políticas, creencias religiosas o intereses particulares. Estamos aquí como seres humanos. Estamos aquí como colombianos». A todo ello el manifiesto añadió que se encontraban junto «a una sociedad valenciana que tantas veces ha abierto sus puertas a quienes llegamos desde otros lugares buscando una oportunidad para comenzar de nuevo». Al final llegó el agradecimiento a los valencianos que estaban representados por el Ayuntamiento de la ciudad y por la Generalitat.
La música acompañó en todo momento el acto convocado por Aesco al que a medida que avanzaba la celebración se iban sumando participantes que fueron encendiendo velas como muestra del estado de vigilia por su tierra y por los suyos en el que se encuentran.