El Valencia, ante una crisis total
El adiós de Mestalla se enturbia con la lucha por el descenso del equipo mientas se mantiene una profunda ruptura con la afición
Valencia
Venía Peter Lim para devolver la grandeza al Valencia –eso decían– y va camino de ensuciar del todo una temporada que va a pasar a ... la historia por la despedida de un campo legendario como Mestalla aunque, a este paso, también se corre el riesgo de ser la que protagonice el segundo descenso a Segunda. Es justo lo que nadie podía imaginar y lo que, por supuesto, nadie desea aunque el equipo sea actualmente el colista. Ni desde el punto de vista económico (por los compromisos de pago y el futuro del Nou Mestalla), ni social (la idea es aumentar la masa, no disminuirla) ni deportivo (por aquello de competir en Europa en el nuevo campo). Con Lim, el Valencia ha estado más jornadas de liga (343) fuera de Europa, que dentro (120). Y 44 del primer grupo, en zona de descenso. Ese es el balance meritoniano.
Es evidente que hay una profunda preocupación, no solo dentro del club, sino también del valencianismo, capaz de protestar desde la grada a los jugadores, entrenador y al palco como se vio este domingo pero ya bastante cansado seguramente de participar con otras medidas de presión como la que lanzó Mario Kempes de vaciar el estadio y la que promovieron después Curva Nord y Libertad VCF. Los años de Meriton han provocado tal desgaste que el club contempló con cierta calma cómo la iniciativa de entrar al estadio en el minuto 19' no surtía efecto. A la hora del partido, los tornos mostraron que más de 43.000 espectadores habían accedido al recinto. Luego se registró una entrada de 47.319.
Posición fin de liga
Así pues, el efecto que pudo tener esta medida en Kiat Lim seguramente fue nimia. Otra cosa fueron los cánticos que se llevó. Apenas doce horas estuvo el presidente en Valencia y fue suficiente para experimentar por primera vez en sus propias carnes el azote verbal de la afición. Los espectadores que van en Liga no son los mismos que van en el Trofeo Naranja. Eso sí, Kiat se fue en la misma noche del domingo como llegó: en silencio. Tampoco tiene idea de hablar mucho en sus próximas visitas, porque eso sí lo ha dejado claro, va a venir más veces a lo largo de la temporada. No tiene pinta de que vayan a cambiar lo cánticos y eso que desde el club le advirtieron de lo arriesgado que era venir precisamente en un duelo contra el FC Barcelona y precisamente después de la humillación de Riazor. El Valencia quiere reforzar precisamente la 'valentía' del presidente en venir pese al escenario que se iba a encontrar, aunque antes, para justificar sus ausencias, se utilizaba el argumento de no ser el foco de atención en los partidos con el fin de que así se animaba a los futbolistas.
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Kiat será el presidente del Valencia que menos se ha dirigido a la afición. Al menos, se sabe que habló el mismo domingo con el entrenador y arengó a su manera a los jugadores –antes del partido–. Con quien sí estuvo dialogando largo y tendido antes y después de la debacle fue con Ron Gourlay. Aunque el escocés tiene sus particulares argumentos para justificar el trabajo de este verano, lo cierto es que la realidad le está dejando sin protección.
Jornadas que el Valencia ha estado en cada posición
Y la gran duda es si esto se va o no a enderezar. En Valencia, como no podía ser de otra manera, hay opiniones para todos los gustos. Pero si hay una voz autorizada, esta bien podría ser la de Fernando Gómez, cuyo curriculum como valencianista lo dice todo. Y él, analista además en LAS PROVINCIAS, no cree que los jugadores, los grandes protagonistas y los que tienen en su mano la reacción o el hundimiento definitivo, se hayan distanciado del entrenador de manera tajante. «Sí que le entienden, lo que pasa es que no están siendo capaces de ponerlo en práctica, Y en esos casos, cuando uno no es capaz de hacerlo, o lo asume o acusa al que se lo quiere hacer entender de que no está convencido y de que no es lo que tienen que hacer. Evidentemente, el entrenador no ha sabido convencer a sus futbolistas en la manera de jugar».
Más allá de ese concepto de juego, la inquietud que hay es que Mestalla siempre ha sido un factor decisivo para que el equipo amarre puntos a veces casi sin merecerlo y con arreones casi a la desesperada. Si eso falla, mal asunto. De seguir así la cosa, hará falta una llamada general para calmar las aguas y proponer a la grada el enésimo esfuerzo, como cuando llegó por ejemplo Rubén Baraja en febrero de 2023 cuando encabezó siendo entrenador esa iniciativa. El equipo era entonces penúltimo en la tabla y Baraja sabía que el ambiente, enrarecido como siempre con el palco, podía perjudicar a sus jugadores. Ahora, Fernando habla de si esa presión local puede afectar a los jugadores de Corberán. «¿Nervios? Pues iba a decir que se trata de gente joven, pero esos jugadores jóvenes como el resto están ya lo suficientemente experimentados como para que los nervios no atenacen. A mí me ha pasado lo de jugar en Mestalla siendo criticado por tu público... es muy complicado, no es nada fácil desde luego. Hay que tener carácter para salir de esa situación y evitar que eso afecte. Hace falta personalidad y carácter para seguir pidiendo la pelota, que eso es otro de los problemas. Aún con poca confianza, la motivación, la entrega, el compromiso y el esfuerzo no tienen por qué verse afectados».
De momento, la clasificación no engaña. Abajo. No es el peor inicio de la historia del Valencia (por ese punto ante el Celta), pero casi. Hasta en otras tres ocasiones el Valencia no había sumado ningún punto al término de la cuarta jornada. La última vez que esto sucedió fue en la campaña 2016-17 (Pako Ayestarán saltó por los aires), pero anteriormente también había ocurrido en las temporadas 1999-00 y 1997-98. El -8 en la diferencia de goles sí es el peor registro en sus 107 años de historia.
¿Qué opina la afición al respecto? Fede Sagreras, presidente de la Agrupación de Peñas, tiene su visión del asunto. «Es una situación muy preocupante. Aparte de todo que está sucediendo estos últimos años, con desconfianza en el tema deportivo, se están alineando los planetas. Cada día se lesiona uno, el entrenador no da con la tecla y creo que ya se le ha ido de las manos el vestuario. Se ha de tomar una solución. Aunque me caiga bien Carlos Corberán, creo que la pila que tenía cuando vino ya se ha gastado».