El libro de la semana de Ababol
'Wendy', comedia humana
Las novelas de Eugenio Fuentes trascienden lo puramente negro, entran en lo humano y se lo ofrecen al lector sin trucos ni sorpresas, con la intensidad que siempre se necesita para practicar buena literatura
Antonio Parra Sanz
CrĆtico literario, escritor y docente
El gĆ©nero negro se ha vuelto tan vasto que podrĆamos encontrar casi una veintena de subgĆ©neros dependiendo de quiĆ©n protagonice, dónde se sitĆŗe la acción ... y hasta quĆ© grupo social sea el mĆ”s predominante en ella, sólo por citar algunos parĆ”metros. Y todo es sintomĆ”tico de la magnĆfica salud de la que goza el gĆ©nero, a quien algunos agoreros vaticinaron que llegarĆa a morir de Ć©xito.
AsĆ las cosas, no habrĆ” lector aficionado que pueda decir que no encuentra novela de su agrado, pero conviene rascar un poco mĆ”s, araƱar bien la superficie, porque entonces irĆamos arrancando capas hasta quedarnos con lo verdaderamente importante: la escritura, la calidad literaria y la voluntad de un autor por entregarse en cuerpo y alma en cada novela.
Sin trucos ni artificios
AhĆ ya las estanterĆas comerciales, las ansias crĆticas y las eternas colas de firmas en las ferias palidecen frente a novelas en las que la calma y la profundidad superan con creces a la velocidad y la sensación de habitar un thriller cinematogrĆ”fico. Eugenio Fuentes renuncia a modas y tendencias porque para Ć©l lo importante es la buena literatura, y una investigación no se reduce a lo meramente instrumental, sino que requiere mucha atención, y hacer lo que hace siempre su Ricardo Cupido, preguntar mucho y observar, porque sólo asĆ se resuelven los casos. Sólo asĆ se arman las buenas novelas.
'Wendy', de Eugenio Fuentes
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GƩnero: Novela.
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Editorial: Tusquets.
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PƔginas: 501.
Para el autor extremeƱo, no basta sólo con las tramas, los crĆmenes y los casos ya no son novedosos, son tan conocidos que importa casi mĆ”s tomarlos como excusa, como pretexto para ofrecerle al lector un universo de personajes que tienen mucho que contarnos, ya sean testigos, vĆctimas, investigadores o asesinos. Eso se cumple a rajatabla en esta novela, porque no hay criatura que aparezca en sus pĆ”ginas que no resulte convenientemente analizada por el autor, incluso aunque se trate de arquetipos de sobra conocidos, y es que en la buena literatura no hay personaje que no tenga sus dobleces, buenas y malas, las mismas que le han conformado como ser vivo, de ahĆ que necesitemos conocer esos rincones para entender sus luchas, sus motivaciones y hasta sus pensamientos.
Quienes ya conocen a Eugenio Fuentes saben que su detective, Ricardo Cupido, hombre alto, aficionado a andar en bicicleta y residente en la extremeña Breda, tiene un carÔcter firme, poco amigo de extravagancias y de acciones violentas, y tenaz como pocos. Por eso, cada vez que nos llega una nueva entrega de sus andanzas, sabemos que tendremos por delante una trama compleja y variada, de esas que se disfrutan a pequeños sorbos en el sillón, porque la propia investigación asà lo requerirÔ.
Fresco social
En esta ocasión, todo se centra en torno a Wendy ParaĆso, una mujer sin demasiada suerte a quien el futbolista brasileƱo de moda ha grabado mientras mantenĆa con ella una sesión de sexo. Ese vĆdeo se le volverĆ” en contra al astro futbolero, pero sobre todo serĆ” el principio del fin para una Wendy que huyó de Breda, de un matrimonio frustrado y del peaje de dejar a su hija Paula con los abuelos, para intentar triunfar en Madrid, sin quemarse demasiado con las luminarias de los focos de la gran ciudad, que casi siempre le han resultado esquivas.
Fuentes elabora tambiĆ©n un fresco social en el que caben algunos de los tópicos mĆ”s intensos que rodean al mundo futbolĆstico: la fama desmedida, el poder de algunos presidentes, el crecimiento del fĆŗtbol femenino, y la concepción de que la popularidad y el dinero lo pueden todo. Al otro lado del espejo estĆ” Breda, con familias que se enfrentan a las primeras sombras del alzhĆ©imer, como ocurre con los abuelos de Paula, hombres que lidian con la soledad, como el impagable personaje del Alkalino, y otras familias que crecen con la llegada de gemelos, como les ocurre al propio Cupido y a Senda, aunque la niebla de la enfermedad se cierna tambiĆ©n sobre los pequeƱos.
Los lectores conocen ya a su detective, Ricardo Cupido: hombre alto, aficionado a andar en bicicleta y residente en la extremeƱa Breda, tiene un carƔcter firme, poco amigo de extravagancias y de acciones violentas, y tenaz como pocos
Mundos contrapuestos
Son, por lo tanto, dos mundos antitĆ©ticos, y de ellos tendrĆ” que entrar y salir Cupido tratando siempre de regresar indemne. Algo que no es sencillo cuando el divo brasileƱo acuda a un par de sicarios para intentar recuperar ese vĆdeo que amenaza con destrozarle la vida, y de paso neutralizar a Wendy, desaparecida desde la difusión del mismo.
Como Eugenio Fuentes sabe bien de quĆ© va esto del gĆ©nero negro, el perfil de los criminales es brillante, uno ciclópeo y violento, y el otro flaco y silencioso, pero letal. Una pareja que sólo con asomarse al capĆtulo ya le pone los pelos de punta al lector mĆ”s curtido.
Técnicas aparte, como ya se ha dicho, lo que hay en estas novelas es vida, y asà todo se alterna con el pasado y las vivencias del propio Gamma y su interesada esposa, de Wendy y su fracaso sentimental con Jaime, con los avatares de los padres de este y su papel como abuelos, con las sensaciones de Senda y Cupido, las reflexiones del Alkalino, y hasta con las vidas anteriores de los dos sicarios.
En 'Wendy' caben tópicos intensos que rodean al mundo futbolĆstico: la fama desmedida, el poder de algunos presidentes, el crecimiento del fĆŗtbol femenino, y la concepción de que la popularidad y el dinero lo pueden todo
Esta comedia humana, si acudimos al tƩrmino balzaquiano, es algo que sin duda enriquece la trama puramente criminal o indagatoria, y el lector lo agradece porque nunca va a estar sujeto a esas sorpresas facilonas o golpes de efecto que pueblan tantas y tantas novelas, sino que accederƔ a la verdad, al hallazgo o no de los culpables, una vez que se vayan completando las casillas vitales de los personajes, una vez que la mirada haya pasado ya por todos los rincones de cada uno de ellos.
Disfruten, por tanto, de novelas como esta, y asà podremos confirmar que la verdadera moda de la novela negra radicarÔ en la calidad literaria de la misma, y que lo demÔs, oropel o purpurina, terminarÔ por ser arrastrado por el tiempo.