Flamencolías
Y usted que lo vea
El flamenco sigue siendo una música de minorías, más allá de media docena de artistas mediáticos, y ni estos tienen tantos aficionados como los del pop
La Unión
Este sábado es la gran final del Festival Internacional del Cante de las Minas de La Unión. Es la final del concurso y la recta ... final del certamen. Muchos, venidos de fuera y muchos también de dentro, han vivido con intensidad estos más de diez días de flamenco, de galas, de madrugadas jondas y de actividades paralelas, así que ahora a recuperar fuerzas, que pasarlo bien consume mucha energía. Todavía queda verano por delante, el calor se encargará de recordarlo. Digo que muchos unionenses habrán vivido intensamente el festival, pero no todos, ni mucho menos, incluso se dice que muchos vecinos viven de espaldas al certamen. Es natural, no por haber nacido en La Unión se nace automáticamente flamencólogo ni experto en mineras, puede que ni siquiera les guste el flamenco.
Y es que no a todos los nacidos en Jerez o en Triana, por ejemplo, les gusta el flamenco. ¡Ni mucho menos! Ya se sabe, el flamenco sigue siendo una música de minorías, más allá de media docena de artistas mediáticos, e incluso esos, si se les compara con el pop o con otras músicas, no tienen nada que hacer en cantidad de aficionados o seguidores. En el flamenco hay aficionados, hay admiradores, estudiosos de esta música inigualable, pero raramente hay propiamente fans y mucho menos se da el fenómeno de las groupies, aunque tampoco son del todo inexistentes las groupies ligadas a artistas flamencos.
Mi inolvidable Chano Lobato se lamentaba un día ante un amigo: «Es que en el flamenco, 'Manué', somos muy poquitos». Y el amigo le contestó: «'Mejón', Chanito, a más cabemos»
Mi inolvidable Chano Lobato se lamentaba un día ante un amigo: «Es que en el flamenco, 'Manué', somos muy poquitos». Y el amigo le contestó: «'Mejón', Chanito, a más cabemos». Pues eso, aunque no sé si es mejón. Sin embargo, en el flamenco sí que se dan casos conmovedores. Por ejemplo, Pepe, 93 años y hecho un pincel. Viene desde Barcelona, cuarenta años lleva viniendo al festival, desde el año en que ganó Mayte Martín, siempre acompañado por su amigo Juan, de edad parecida, que viene desde Plasencia. Este último vino por primera vez el año de Encarnación Fernández, aunque dejó de venir durante algún tiempo. Que sigan acudiendo durante muchos festivales, y Chano, desde el otro lado del eclipse, que lo vea.