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El gabinete

Volver a las miradas de siempre

La vi en la distancia. Ya la había contemplado en varias ocasiones. Caminé hacia ella

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Volver a las miradas de siempre
Noelia Ibáñez

He vuelto a Londres. Un poco de verano allí me ha traído distintas miradas. Algunas nuevas y otras de siempre. Con 1.572 kilómetros cuadrados ... y algo más de nueve millones de almas, en el Gran Londres hay mucho donde mirar. Cultural, icónico, cosmopolita y monumental, fusiona como nadie su historia con la modernidad de hoy. Durante días he mirado en muchas direcciones, deteniéndome en la novedad y en aquello que otras veces me emocionó. La vi en la distancia, a lo lejos, enmarcada por el dintel de su sala. Ya la había contemplado en varias ocasiones. Caminé hacia ella. Había bastante gente, pero yo solo veía manchas de color arrancadas del lienzo. Volví a ver la pintura más escandalosa y singular de Velázquez. 'The Rokeby Venus', como se la conoce en la National Gallery, me emocionó otra vez. De espaldas, un cuerpo femenino recostado sobre una cama, desnudo, curva y contracurva. Cupido sostiene un espejo donde el rostro de la diosa se refleja, sin apenas alcanzar a identificarlo. Pienso en Velázquez, pájaro solitario la página que Ramón Gaya dedicó al pintor sevillano, un escrito infinito, presente y moderno, donde Gaya nos enseña que el color en Velázquez ya no está en el lienzo, ha sido transfigurado, llevado a esa diáfana totalidad en que el pintor desemboca siempre.

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