El gabinete
Volver a las miradas de siempre
La vi en la distancia. Ya la había contemplado en varias ocasiones. Caminé hacia ella
He vuelto a Londres. Un poco de verano allí me ha traído distintas miradas. Algunas nuevas y otras de siempre. Con 1.572 kilómetros cuadrados ... y algo más de nueve millones de almas, en el Gran Londres hay mucho donde mirar. Cultural, icónico, cosmopolita y monumental, fusiona como nadie su historia con la modernidad de hoy. Durante días he mirado en muchas direcciones, deteniéndome en la novedad y en aquello que otras veces me emocionó. La vi en la distancia, a lo lejos, enmarcada por el dintel de su sala. Ya la había contemplado en varias ocasiones. Caminé hacia ella. Había bastante gente, pero yo solo veía manchas de color arrancadas del lienzo. Volví a ver la pintura más escandalosa y singular de Velázquez. 'The Rokeby Venus', como se la conoce en la National Gallery, me emocionó otra vez. De espaldas, un cuerpo femenino recostado sobre una cama, desnudo, curva y contracurva. Cupido sostiene un espejo donde el rostro de la diosa se refleja, sin apenas alcanzar a identificarlo. Pienso en Velázquez, pájaro solitario la página que Ramón Gaya dedicó al pintor sevillano, un escrito infinito, presente y moderno, donde Gaya nos enseña que el color en Velázquez ya no está en el lienzo, ha sido transfigurado, llevado a esa diáfana totalidad en que el pintor desemboca siempre.
Pincelada a pincelada, las capas de color construyen el amor. La belleza está ahí. Una diosa representada por una mujer corriente, humana, enigmática y sinuosa. Velázquez se vale de la mitología para abordar cuestiones expresivas y conceptuales a las que de otra manera difícilmente podría haberse enfrentado. La 'Venus del espejo', bella y original, es su único desnudo femenino y una de las obras más emblemáticas del pintor conservadas fuera de España. Con ella supo hallar una alternativa a los desnudos de Tiziano y Rubens y, al mismo tiempo, demostrar el lugar tan singular que ocupaba. Su posición en la corte le permitió sustraerse de las restricciones morales en materia de desnudos existentes para otros pintores.
La obra, que perteneció a la Casa de Alba y a Manuel Godoy, salió de España de forma incierta durante la guerra de la Independencia, acabando en Londres. Allí, «quizás, la mejor pintura de desnudo del mundo», según escribió 'The Times', ha sido varias veces agredida, apuñalada en 1914 por la sufragista Mary Richardson como protesta por los derechos de las mujeres y atacada a martillazos en 2023 por dos activistas como reivindicación contra las licencias de explotación petrolera en el Reino Unido. La 'Venus del espejo', volvió momentáneamente a España en 2007 para participar en la exposición temporal 'Fábulas de Velázquez'. Contemplarla en el Museo del Prado fue extraordinario. Como extraordinario ha sido volver a verla, volver a las miradas de siempre.