Opinión
Pensiones XII
Se estima para el año 2026 que el déficit del Sistema de la Seguridad Social (diferencia entre ingresos por cotizaciones y gastos por prestaciones) ascenderá a 70.000 millones
Cádiz
Finalizábamos el artículo anterior con dos mensajes. Primero, el factor de sostenibilidad y el índice de revalorización, dos instrumentos absolutamente necesarios, aunque no suficientes en el diseño de un Sistema sostenible, habían dejado de existir en nuestro ordenamiento. Segundo, el déficit que genera las pensiones de los ciudadanos vascos en el Sistema de pensiones español se eleva a 4.000 millones. Los presupuestos del País Vasco ascienden para 2026 a 16.000 millones. No sólo la liquidación del cupo vasco se hace de manera irresponsable por los gobiernos españoles, sino que el déficit en pensiones (la parte que excede de lo cotizado por los pensionistas vascos y que se imputa a deuda o préstamos del Estado para enjuagar el déficit, es asumido por todos los españoles). Es decir, una cifra equivalente al 25% del presupuesto es aportado por todos los españoles. La solidaridad de todos los españoles equilibra el déficit de las pensiones de los insolidarios vascos, que lo son sin género de dudas cuando liquidan el cupo cada cinco años (con un saldo siempre a su favor). Por eso los vascos hablan de independencia con la boca chica, aunque muchos sean de Bilbao y la tengan muy grande (no sólo la boca, sino sobre todo la jeta).
Desde 2018 el sistema ha devenido en absolutamente insostenible. Desde el lado de los ingresos por las cotizaciones de los sujetos obligados, se ha impuesto una nueva «cotización adicional de solidaridad», que tiene como finalidad aumentar las contribuciones a la Seguridad Social de aquellos trabajadores cuyos ingresos superen la base máxima de cotización. Sin embargo, la réplica a ello, o sea, desde el lado de los gastos, las pensiones del sistema siguen topadas por la LPGE, incrementándose la distancia entre lo cotizado y lo obtenido, cuando la base de cotización excede de 3.300 € mes (cantidad coincidente con la pensión máxima). Realmente podría calificarse de «impuesto o cotización confiscatoria» el exceso entre lo cotizado y lo percibido, cuando la brecha abierta entre ambos conceptos se hace desmesuradamente grande, que es lo que ocurre en nuestro Sistema. Además de ella, aunque ahora con afectación de todos los sujetos cotizantes, se impuso en 2023 el Mecanismo de Equidad Intergeneracional (MEI), contribución adicional que afecta a todas las empresas, autónomos y trabajadores, consistente en la aplicación de un porcentaje sobre la base de cotización.
Se estima para el año 2026 que el déficit del Sistema de la Seguridad Social (diferencia entre ingresos por cotizaciones y gastos por prestaciones) ascenderá a 70.000 millones. Para asegurar el pago de las pensiones, la Administración General del Estado, transferirá 40.000 millones, el resto se financiará a través de los mecanismos de deuda pública: emisión de Bonos del Estado y letras del Tesoro.
Desde 2023 no hay presupuestos. El descontrol y desconcierto que ello provoca parece no importarle al socialismo patrio. Una banda de irresponsables que, pese a manifestar que la economía española va en cohete con un crecimiento del 2,8% PIB, incurrimos en un déficit del 2,6% PIB. La deuda de las Administraciones Públicas se sitúa en torno al 103,4% del PIB. Una banda de insensatos que nos terminará abocando a las tinieblas económicas ante un cambio de ciclo, como predijo en su día Kondrátiev y confirmó Schumpeter. La economía es cíclica y un ciclo adverso supondrá la imposibilidad de asumir el servicio de la deuda, el rescate por la UE y la venida de los hombres de negro.