Opinión
Nos quedan esperanzas
Las armas sin filos de nuestras sociedades que posibilitan que la comunicación se convierta en un ciego, pero avieso algoritmo, no son malas ni perversas por sí mismas
Cádiz
Caminamos por un mundo tecnológico engullido por la cibernética y los valores de sumas económicas. Tememos que nuestros nietos pierdan un planeta más reflexivo, leal y con mayor dotación de moral y ética. Es como ir hacia un oculto precipicio imposible de sortear, que nos ... impide ser quienes somos. Lo comprobamos ahora con esa gran droga que es el móvil, que nos tiene roto el cuello tropezándonos, como si fuéramos torpes reptantes. Está bien que vengan las herramientas y nos hagan progresar con rapidez y conocimientos aplicados incapaces de retener en nuestra, cada vez más difusa memoria. Obtenemos grandes ventajas, pero quienes los proporcionan, sea el dueño de la empresa de redes de llegada; de la antepenúltima letra del alfabeto; o de Google y otras artes del hipnotismo inseguro y pagado, van a lo que van.
Llegan noticias que permiten tener ciertas esperanzas y mejores perspectivas de seguridad sobre estas, en parte satánicas, comunicaciones. Nos llega: «META acuerda pagar 16.680 millones de dólares para poner fin a la demanda por causar adicción a menores de edad. El dueño de Facebook e Instagram, espera firmar un acuerdo extrajudicial y terminar con el proceso interpuesto por 29 estados americanos». También no hace mucho Australia, Indonesia; Reino Unido, Nueva Zelanda; Francia, Emiratos Árabes Unidos, etc. han restringido el acceso a las redes sociales para los menores de 16 años. También lo plantean en Europa. Esperemos que se haga en nuestro país de países.
Las armas sin filos de nuestras sociedades que posibilitan que la comunicación se convierta en un ciego, pero avieso algoritmo, no son malas ni perversas por sí mismas. Lo que ocurre es que tal como se orienta su uso, en su inmediatez e interesado acceso sin control, pero con claros rendimientos, va destruyendo nuestra capacidad de discernimiento y reflexión. Lo que en principio es un gran logro, se convierte en un apresamiento de libertad que nos conduce a un horizonte incierto y despersonalizado. Para colmo la IA se nos revela perversa, contestona y autosuficiente. Salud.