Pablo Carbonell / Artista iconoclasta
«Lamento que no se respete la opinión de los demás»
Líder de Los Toreros Muertos, actuará en el Huellas Music Fest: «He elegido una profesión de vagos para trabajar 25 horas al día»
Aunque insiste en que está un poco espeso «porque me he liado a ordenar la casa y a hacer la maleta y no me ha dado tiempo ni a lavarme la cara», Pablo Carbonell escucha y responde a cada pregunta con atención y una amabilidad desarmante mientras hila una conversación en la que, además de mezclar lucidez y sentido del humor, deja ver las muchas vidas que lleva a la espalda. Ahora tiene entre manos una obra de teatro con Pastora Vega, 'Género de dudas', y prepara un concierto que, el próximo 16 de mayo, reunirá en el Huellas Music Fest (Madrid) a Los Toreros Muertos, Modestia Aparte y Seguridad Social con grupos venezolanos como Desorden Público, ViniloVersus, King Changó, Horacio Blanco o Bucle Lunar. Carbonell, tras 40 años en los escenarios, no piensa bajarse. Ya lo canta en 'Rock 'n' Tos': «Siempre viviremos en el rocanrol si no olvidamos tomar omeprazol».
-¿Es de vermú de domingo?
-Lo he sido, me gustaba mucho el vermú con un toquecito de ginebra, aunque ya no me permito ni una cervecita. Yo he sido muy buen bebedor, pero ya cumplí con mi cuota alcohólica. Soy feliz sobrio.
-Y lleva una vida bastante más tranquila. De hecho, dice que ahora se divierte en la cama leyendo. ¿Algún libro le ha divertido más que una conquista?
-Depende de la compañía y depende del libro. Ciertamente, la conexión espiritual de dos cuerpos en horizontal nos acerca a la eternidad, y estamos muy necesitados de vivir momentos eternos. Pero soy incapaz de dejar un libro porque, durante el tiempo en el que estoy leyéndolo, sé que ningún problema existencial me va a atacar.
-¿Echa algo de menos de los 80?
-Echo de menos la libertad de expresión. En aquel momento, nosotros celebrábamos que la gente tuviese la opinión que quisiera, y era divertidísimo, una fiesta. Pero, actualmente, hay que cogérsela con papel de fumar para no ofender a nadie, así que yo he decidido salir de X y guardar mi opinión para mis amigos.
-¿Ahora no puede decir lo que piensa?
-Sí lo puedo decir, pero la consecuencia es ver que el mundo está lleno de amargados y de mucha gente con mucho tiempo libre, porque pergeñar los discursos con los que a veces atacan… A mí no, afortunadamente, pero a gente muy amiga le han caído chuzos de punta por expresarse. Y eso no me gusta.
-Su autobiografía se llama 'El mundo de la tarántula'. ¿Hay mucha tarántula en la farándula?
-Es un mundo complicado. Yo soy polifacético por no tener que esperar a que me llamen por teléfono. He elegido una profesión de vagos para trabajar 25 horas al día, porque siempre estoy buscando esa canción, o esa obra de teatro que me guste para interpretarla. Oye, ¿con lo de tarántulas te refieres a que haya arañas venenosas en el camino?
-Sí.
-Tampoco tantas. En general, hay cordialidad entre los que nos dedicamos a esto porque la mayoría lo hacemos por algún trauma, o por alguna necesidad de ser aceptados, y eso es muy fácil de reconocer para los que estamos en este mundillo. Todos somos bastante parecidos.
-El 16 de mayo Los Toreros Muertos compartirán escenario con grupos de Venezuela. ¿Ha actuado allí alguna vez?
-Estuvimos a punto de tocar en Caracas, pero Chávez detuvo al alcalde dos semanas antes de que fuésemos para allá, no sé si por contratarnos, ja, ja, ja. Pero va a estar muy bien porque es un concierto de comunión entre España y Venezuela.
-En el escenario se le pasan todos los males.
-Porque es lo más parecido a una nave espacial para escapar de los problemas de este planeta.
-Además de cantante y compositor, es actor, escritor, director... ¿Qué profesión pongo junto a su nombre? ¿Artista? ¿Iconoclasta? ¿Las dos cosas?
-Tengo mucho de iconoclasta, me encanta. Y también soy ecléctico. Pues no sé. ¿Artista iconoclasta? Sí, vale.
-También fue reportero en 'Caiga quien caiga', pero las preguntas incómodas que les hacían a los políticos no son nada al lado de las que hacen otros hoy en día.
-Cuando yo pasé ese 'casting', Wyoming me dijo que podíamos hacer preguntas incómodas, pero que siempre teníamos que ser comprensivos. Yo no tengo ningún interés en juzgar a nadie porque yo reúno todos los pecados, por eso los perdono.
-¿Cómo ve el panorama actual?
-Lamento mucho que la gente esté polarizada, que no respetemos la opinión de los demás, cuando una opinión contraria a la tuya es una forma de enriquecerse. Esa tolerancia hacia la manera de pensar distinta es un tesoro que tuvimos y que, actualmente, está tambaleándose.
-¿Nunca se ha peleado con nadie?
-Nunca. Con cualquier persona que venga a hablar conmigo, sea de la ideología que sea, encuentro una forma de comportarme y de charlar. Al final, acabamos dándonos la mano.
-Su hija pequeña, Mafalda, es actriz. ¿Le da algún consejo?
-Pues el otro día la vi en 'Todos los colores', que se ha presentado en el Festival de Málaga, y le dije: «En esa escena se ve que te estás descojonando, te tenías que haber contenido». Y me atajó rápidamente: «Papá, bastante me he comido la cabeza haciendo esa película para que ahora me la calientes tú también. Ya está hecha. En la próxima, lo haré mejor». Con 17 años, ¿sabes? Es una de las típicas respuestas mafaldianas.