Un papiro chamuscado para la IA
La inteligencia artificial desvela los textos carbonizados de un rollo con más de 2.000 años de antigüedad
Madrid
La inteligencia artificial (IA) acaba de descifrar parcialmente unos textos que llevaban más de 2.000 años escondidos. ¿La razón? Formaban parte de un antiguo ... rollo de papiro, llamado PHerc. 1667, procedente de la antigua ciudad romana de Herculano, que acabó sepultada bajo los escombros volcánicos tras la erupción del Vesubio en el año 79 después de Cristo.
Quemados y carbonizados, fue un agricultor italiano del siglo XVIII el que los halló bajo el barro y la ceniza de una villa que al parecer perteneció al suegro de Julio César. Formaban parte de la única gran biblioteca de la antigüedad clásica que ha sobrevivido hasta nuestros días, pero sus condiciones dejaban mucho que desear. Son rollos muy frágiles, que han ido dañándose a medida que los investigadores trataban de desenrollarlos para acceder a sus contenidos. Habían probado de todo: desde el uso de pesos, hasta diversos productos químicos, pero los intentos a lo largo de los años no solo los dañaron sino que redujeron su tamaño.
Y es ahí donde entran en acción Brent Seales, profesor de Informática en la Universidad de Kentucky, y los emprendedores Nat Friedman y Daniel Gross, que en 2023 lanzaron el programa Vesuvius Challenge para animar a investigadores de todo el mundo a arrojar luz sobre los escritos. ¿Cómo? Desenrollándolos y descodificándolos virtualmente.
El complejo proceso comienza con una tomografía computerizada de cada papiro enrollado y deformado. Combinando los rayos X con un ordenador, se crean fotografías detalladas de su interior. Posteriormente, los investigadores aplanan virtualmente los rollos y los analizan mediante una IA que ha sido entrenada para identificar la tinta en página. Fue así como los científicos lograron, por vez primera, desenrollar completamente un rollo y revelaron un fragmento de texto de casi 1,5 metros de largo distribuido en 20 columnas.
Lo cierto es que el artefacto, que mide unos 8 centímetros de altura –menos de la mitad del tamaño de un rollo típico– y tiene un diámetro de unos 2 centímetros, ya se trató de abrir parcialmente en la década de los ochenta, pero su texto fue considerado «completamente ilegible», explicaba en un comunicado Federica Nicolardi, profesora asistente de Papirología en la Universidad de Nápoles Federico II, que ha dirigido un equipo de especialistas en papirología para crear modelos de aprendizaje automático. «Aunque se podían distinguir algunas letras aisladas, las capas superpuestas ocultaban la escritura y el rollo recibió una puntuación de legibilidad de cero. No obstante, gracias al desenrollado virtual, ahora podemos seguir argumentos coherentes a lo largo de varias columnas. Es un cambio revolucionario».
La caligrafía del rollo y las referencias internas sugieren que el texto es del siglo II o III antes de Cristo, lo que lo convierte en uno de los rollos «más antiguos» de la colección. Y el texto refleja una discusión filosófica acerca de la ética, las artes y el comportamiento humano. «Investigaremos algo, pero no lo comprenderemos, si de algún modo nos apartamos de nosotros mismos y de nuestra propia naturaleza», se puede leer entre sus frases.