El algodón español existe
Pyratex ha reconstruido la cadena de valor del algodón cultivado en Andalucía para devolver protagonismo a una materia prima local con trazabilidad completa
Madrid
«La innovación no siempre consiste en inventar algo nuevo; a veces consiste en volver a conectar lo que ya tenemos». Con esa reflexión, Regina ... Polanco, CEO de Pyratex, compañía española de I+D especializada en materiales textiles de nueva generación, recogía esta semana el Premio a la Sostenibilidad e Innovación de la Academia de la Moda Española. Una frase que, más que resumir un proyecto, explica una forma distinta de entender la industria textil.
Porque la historia que hay detrás no empieza en un laboratorio ni en una nueva fibra tecnológica. Empieza en los campos de Andalucía. En un momento en el que la moda habla de trazabilidad, proximidad y materias primas responsables, existe una pregunta que sigue teniendo pocas respuestas: ¿de dónde procede realmente el algodón de nuestra ropa? En el caso de Pyratex, la respuesta apunta hacia el sur de España.
El algodón lleva siglos cultivándose en nuestro país. Llegó a la península con los fenicios y durante décadas tuvo un peso mucho mayor en nuestra agricultura. Hoy quedan alrededor de 40.000 hectáreas, pero detrás de ellas siguen estando familias que han mantenido este cultivo generación tras generación, principalmente en Andalucía, entre Sevilla y Córdoba. Es una región con condiciones climáticas muy favorables, muchas horas de sol y ciclos largos de cultivo, y con una tradición agrícola muy consolidada en cultivos como el algodón, el olivar y otros cultivos de regadío.
A este respecto, se dieron cuenta de que el algodón español, a pesar de ser un material de alta calidad, seguía siendo un gran desconocido y no contaba con el mismo reconocimiento de origen que sí tienen otros productos agrícolas en España. A partir de ahí, vieron la oportunidad de ir más allá de desarrollar un tejido: «Queríamos estructurar una cadena de valor que devolviera protagonismo al origen y permitiera a las marcas incorporar algodón español con trazabilidad completa, desde el campo hasta el tejido final», narra Regina.
Y es que cuando la compañía comenzó a trabajar con algodón español descubrió que el reto era conectar todas las piezas. «Existían agricultores, desmotadoras, hiladores y fabricantes con mucho conocimiento, pero faltaba una estructura que hiciera esa cadena accesible para las marcas de una forma sencilla y escalable. Y ese es precisamente el papel que asumimos –explica Polanco–: conectar agricultura, industria y marcas para transformar una materia prima local en un tejido listo para entrar en colecciones».
Su propuesta se materializa en Pyratex Soleá, un tejido elaborado con algodón cultivado en Andalucía. El ciclo completo dura entre cinco y seis meses. Se siembra en abril o mayo y se cosecha entre septiembre y noviembre, dependiendo del clima de cada campaña. Tras la recolección, el algodón se desmota en España, un proceso mediante el cual se separa la fibra de la semilla y se prepara en balas para su almacenamiento y posterior transformación. «En nuestro caso, la fibra viaja después a Portugal, donde se hila y se convierte en tejido», logrando una trazabilidad completa, desde el campo hasta el tejido final.
El recorrido, además, desmonta una idea muy extendida: que todo el algodón es igual. «El origen influye en la longitud de la fibra, en su suavidad y en el comportamiento del tejido final». A ello se suma que el algodón cultivado en Europa se produce bajo algunas de las normativas más exigentes en materia de uso del agua, fitosanitarios y condiciones laborales, permitiendo un mayor control de todo el proceso.
Lo que quizá ha pasado desapercibido es que la empresa, que tiene entre sus colaboradores más destacados a Loewe, Dior, Inditex o Camper, no esperó a que existiera una demanda consolidada. «Primero construimos la cadena de suministro, nos comprometimos con el proyecto y después salimos a convencer a las marcas. Eso supone asumir un riesgo importante, porque –especifica– entre una cosecha de algodón y una colección en tienda pueden pasar cerca de dos años».
Hoy ese trabajo forma parte de las colecciones de marcas como Pedro del Hierro, Flabelus, Samsøe Samsøe o Adolfo Domínguez, que ha celebrado sus cinco décadas en la moda «situando el origen de sus materiales en el centro de la conversación», lo que probablemente sea el mejor indicador de que este modelo funciona. Porque hay historias que hablan de innovación mirando hacia el futuro. Esta, en cambio, mira también hacia atrás, ya que, a veces, avanzar consiste precisamente en recuperar aquello que nunca debimos perder.