La caída de los 'influencers'
Es el tema del verano, en internet y en las tertulias televisivas, ya pasado el eclipse
Quién no conoce a algún rico heredero que no sabe realmente lo que es el dinero. No aprecian las subidas y bajadas de la gasolina ... y les da igual el precio de los pañales. Toca hacer especial referencia a quienes hacen ostentación de sus lujos en la redes sociales. La caída de los 'influencers' es el tema del verano, en internet y en las tertulias televisivas, ya pasado el eclipse. La invasión de creadores de contenido sin nada que decir ha traspasado límites. Morder la mano que te da de comer no es buena idea. Insultar a tus seguidores en TikTok e Instagram, llamándoles borregos porque se han puesto las gafas para ver una acontecimiento que ocurre de ciento en viento, no es la mejor maniobra de acercamiento a la realidad de tus fans. Los mismos que entienden cada vez menos que se les eche en cara que no trabajan lo suficiente para triunfar en la vida, con lo difícil que es llegar a fin de mes. El timo de la cultura del esfuerzo. Emprender con el dinero de tus ancestros.
Los 'influencers', sin ánimo de generalizar -los hay decentes, dicen-, son perfectamente prescindibles en la cadena alimenticia. Podemos vivir sin ver sus lujosas mansiones, sus vacaciones en Bali y sus brunchs bajo el sol. La caída de los 'influencers' señala el cansancio de cierto público en redes que está harto de los anuncios de teletienda y el postureo máximo. Cuando abren la boca, sube el pan y bajan los 'followers'. La inteligencia que persiguen estos nuevos ricos, cuya mentalidad cateta ya es un clamor, corre más rápido. Son la nueva nobleza, y solo hay que recordar cómo acabó María Antonieta. La sangría de seguidores será, probablemente, un espejismo, pero la purga servirá para que aguanten aquellos que sí merecen nuestro tiempo. Un buen filtrado no viene mal para que todo siga igual. Mientras, quienes decían que la llegada de los 'influencers' era la muerte de la televisión ya pueden pedir perdón. Es lo mismo.